Asociación
de Ingenieros Tecnológicos

del Uruguay -
A.I.T.U.
Como sociedad y como proceso evolutivo es a la
educación a quien le compete, en todos sus ámbitos y niveles, brindar el
ejercicio de la autonomía y la libertad de elección.
Una
mirada a las transformaciones educativas, con un enfoque hacia el Uruguay del
futuro.
Ing. Leonardo Lorier
Ing. Gabriel Pereira
Ing. Rodolfo Pérez
Ing. Heriguatí de Souza
Ing. Daniel Luis Gómez Gómez
(Representante de la Comisión Directiva de A.I.T.U.)
Un
proceso evolutivo
Cuando
en febrero de 1973, se promulga la Ley 14.101 (de Educación general) aprobada
sin debate ni consenso alguno mediante el expediente de “Ley de Urgencia”,
distorsionando el quórum parlamentario en varias oportunidades, quizás ni sus
redactores, promotores, y/o mentores, advirtieron la total dimensión de los
hechos desencadenados.
En un
solo acto se desmantela casi toda la estructura constitucional, legal y
reglamentaria que la mayoría de los organismos educativos disponían elaborados
en forma circunstanciada, durante más de un siglo de evolución.
Así
entonces la profesionalidad, tradición y experiencia de la Educación Primaria
como la profesionalidad y grados de excelencia alcanzados por la U.T.U. en casi
un siglo de desarrollo y evolución, así como también varias décadas de
trayectoria autónoma de la enseñanza secundaria, son desestimadas de forma
irreverente. Se organizan entonces combinados en las peores condiciones, un
organismo carente por su propia definición de total idoneidad técnica -sin
otros cometidos planes y proyectos que instalar en los centros educativos la
quietud-, la inmovilidad y un anacrónico conformismo.
Por
otra parte la única estructura educativa que no es perjudicada en esta
instancia es la Universidad de la Republica.
La
Universidad del Trabajo del Uruguay disuelta por esta ley, es por lo tanto
confundida con una enseñanza secundaria que posee la peculiaridad de utilizar
herramientas manuales, cuando en realidad lo único que posee en común con el
Organismo de Secundaria es la franja etárea de algunos de sus estudiantes.
Con
velocidad y empeño digno de mejor causa, se procede a suprimir los cursos
técnicos y técnicos superiores, para reemplazarlos por bachilleratos técnicos carentes de
profundidad, que la comunidad y los estudiantes rechazan; decretando su muerte
por medio de una notoria falta de inscripción a los cursos, así como también
mediante deserciones verdaderamente masivas a lo lago de los distintos años de
estudio.
Ante
estas evidencias, no queda entonces a las autoridades otra alternativa que
continuar con los cursos anteriores en carácter de “arrastre indefinido”.
La
recuperación del Estado de Derecho en 1985, enmendó mediante la Ley 15.739 (Ley
de Emergencia), los aspectos más irritantes y el carácter absolutamente
represor vigente a esa fecha. Abrió puertas para comenzar a recuperar la
calidad académica, reinstalar el profesionalismo, la libertad de cátedra, etc.
Más el Estado no encontró la oportunidad para reconstruir, con una visión
moderna y eficaz, los organismos dedicados a la Educación y fundamentalmente a
la Educación Técnica y Tecnológica.
La
conjunción de la reinstalación del sistema educativo en el marco del derecho, y
el retorno de destacados egresados exilados con sus ricas experiencias -sobre
todo del plan 62 y algunas realidades palpables en esos momentos-, convergen y
dan lugar a una inquietud de egresados, docentes, y estudiantes. Es aquí donde
se promueve por parte de éstos, la elaboración de la propuesta de una Carrera
de Ingeniería destinada fundamentalmente a al desarrollo de la tecnología
aplicada que, con el apoyo de algunas autoridades de la Institución así como
también de la Educación Nacional se plasma en el llamado “Plan 86”, la Carrera
de Ingeniería Tecnológica; que en la actualidad tiene una extensión de 5 años de
duración post bachillerato diversificado.
En
forma experimental se aplica este programa por un período de dos años en la
Escuela Superior José F. Arias, en las orientaciones de electrotecnia y
electrónica, dando como resultando un éxito tal que ameritó su implementación
definitiva por parte de las autoridades de A.N.E.P.
Prueba
de ello es la fundación de la Asociación de Ingenieros Tecnológicos del Uruguay
(A.I.T.U.) el 22 de agosto de 1989, cuya actividad está más que vigente hoy en
día. *1
Esta Asociación
Profesional –la que ahora se encuentra presentando este aporte-, nuclea a los
profesionales egresados de las Carreras Tecnológicas, ha logrado desarrollar en
los últimos tiempos un gran número de actividades internas como lo son los
encuentros, y también externas como seminarios y publicaciones, cumpliendo así
tanto con sus objetivos de calidad y excelencia, como con su Responsabilidad
Social Profesional.
La
Educación Tecnológica tiene carácter universal, innegable y comprobable, que se
ve consolidado ante la existencia de gran cantidad de centros de estudios
orientados a la misma. En la actualidad existen con alto grado de desarrollo
Centros, Institutos y Universidades Tecnológicas en varios países de América
Latina y el Caribe, Europa y los Estados Unidos.
A estos
efectos encontramos oportuno citar al Ing. Eduardo Averbuj, posgraduado en
Didáctica de la Teoría de la Relatividad para la Enseñanza Media (Fundación
Bariloche);
“Un peligro consiste en
considerar la educación tecnológica como una clase de trabajos manuales, más o
menos sofisticados. Esto tiende a descalificar a la asignatura. La manipulación
de materiales y herramientas son parte de ella, pero no su razón de ser.” *2
La
Universidad del Trabajo del Uruguay con una visión general del país, atendiendo
a sus distintas necesidades y realidades, sin escapar a la escasez de recursos
económicos, fue idónea para proyectar la educación tecnológica a lo largo y
ancho del país, sin mayores
dificultades.
Un
manejo inteligente de los recursos disponibles y dos inversiones del estado
destinadas fundamentalmente a potenciar la Carrera de Ingeniería Tecnológica,
posibilitó en un tiempo razonablemente corto extender el dictado de los cursos
de esta carrera, que al momento era exclusiva del Departamento de Montevideo, a
regiones y localidades del país como el Departamento de Salto en forma completa
y a las ciudades de Paysandú y Rivera en forma parcial. De esta forma la
Educación Superior Tecnológica se va
extendiendo a todo el país.
Los
hechos demostraron en los casi 20 años transcurridos, desde los primeros
egresos, que la estructura ideada en sus comienzos ha sido capaz de adecuarse a
las tecnologías actuales. Logrando un destacado y amplio margen de
participación e inserción laboral de nuestros estudiantes y egresados, la
excelente aceptación por la comunidad productiva y tecnológica, tanto en el
ámbito privado como público, de estos profesionales dada su sólida formación y
su reconocida capacidad de análisis.
Actualmente
podemos afirmar que no se da cuenta de área Pública o Privada que no conozca
“in situ” de la existencia y aporte de egresados de la Educación Tecnológica
Superior. A modo de ejemplo tengamos en cuenta que en centros laborales
neurálgicos para el desarrollo económico y social del país todo, como lo es la
energía y en particular el emprendimiento hidroeléctrico Binacional, un alto
porcentaje de su personal superior esta integrado por profesionales formados en
nuestras Escuelas Superiores e Institutos. De igual forma aunque en menor
proporción en el resto de la estructura energética Nacional existen ocupando
distintos puestos de responsabilidad Ingenieros Tecnológicos, demostrando en
todos los casos una alta capacidad para adaptarse tanto en lo operativo como en
lo académico, según sean las peculiaridades y transformaciones que requieren la
actividad comercial e industrial. Otro tanto sucede en el ámbito laboral
privado, en donde también existen un gran número de Profesionales Ingenieros
Tecnológicos desempeñándose a entera satisfacción y ocupando puestos de
relevancia gerencial tanto en el ámbito nacional como en el exterior.
En
épocas de cambios como en la actualidad, a nuestro entender resulta fundamental
considerar la actividad productiva, y por ende resulta indispensable promover y
desarrollar la educación tecnológica, dotando a la misma las herramientas
necesarias para la concreción del desarrollo, innovación, estudio de nuevas
tecnologías, y fundamentalmente de investigación tanto en el área de la tecnología
aplicada, como la de las ciencias puras cuando fuese pertinente. Su objetivo
debe estar encauzado a generar tecnología propia de calidad, como también
adaptar y adecuar aquellas ya existentes a las peculiares condiciones y
necesidades de los sectores productivos del país.
Para
esto no son de utilidad las soluciones estandarizadas existentes, revistiendo
gran interés el agregar un valor adicional a las materias primas,
imprescindibles para el desarrollo de productos y servicio de calidad según lo
requieren los “estándares internacionales”.
Por
ello entendemos se debe reconocer Normativamente a la Educación Tecnológica
uruguaya, la jerarquía que ha ganado merecidamente, así como cuidar de la
excelencia académica, calidad del profesorado y la actualización de los
programas educativos; haciendo que los egresados disfruten de las mismas
oportunidades que sus pares de la región y del mundo.
Es por
ello que estamos convencidos en considerar la impropiedad e inconveniencia del
carácter terminal no habilitante de la Educación Tecnológica actual en nuestro
país, debiendo transitar el camino que de posibilidad a sus egresados de
continuar estudios superiores, sean éstos especializaciones, post-grados, maestrías, doctorados, etc,
según sea su vocación y capacidad. Por otra parte esto permitiría al mismo
tiempo generar la transversalidad necesaria entre los diversos organismos
educativos del país, de forma de brindar al estudiante más opciones para
continuar el proceso de formación continua, indispensable en tiempos de
intensos y vertiginosos cambios tecnológicos.
A modo
de ejemplo citamos lo que establece en uno de sus documentos base, la Fundación
Corona de Bogotá;
"Los niveles
Técnico y Tecnológico han sido concebidos como etapas terminales, que impiden
la movilidad del estudiante a niveles superiores de la educación. Si un técnico
con estudios de dos años a nivel postsecundario o un tecnólogo con tres años de
formación, quiere ser profesional universitario, le toca comenzar de cero, como
si lo que hubiere aprendido no le sirviera de nada.” *3
Sabido es
que toda la sociedad aporta de forma indirecta para posibilitar a todos los
estudiantes que lo requieran el acceso
a la formación continua. Por lo que siguiendo con este razonamiento es ilógico
y discriminatorio que nuestros egresados no tengan la posibilidad de realizar
el tipo de cursos mencionados anteriormente en nuestro país. Mas aún cuando se
cuenta con antecedentes de que
egresados de las Carreras de Ingeniería Tecnológica de nuestro país han
decidido por diferentes motivos realizar Especializaciones, Postgrados y
Maestrías en el exterior sin que su Titulo habilitante haya constituido
impedimento alguno para su inscripción o egreso. Tales son los casos de Casas
de Estudios Mayores de los vecinos países como Argentina, Chile y Brasil, así
como también validos son los ejemplos de España y Alemania; a los que se suman
los de distintos Organismos Internacionales de Cooperación y Desarrollo.
En este
sentido también es necesario recordar, aunque paradójico, que el acceso a becas
de nivel de postgrado otorgadas ya sea por parte de nuestro estado, o por
estados extranjeros y/o por entidades privadas, se ve limitado ya que casi
todas ellas se realizan vía la tramitación y visto bueno del propio estado;
quien por otra parte es el mismo que otorga y avala el Título de las Carreras
de Ingeniería Tecnológica, dejando carente por omisión la formalidad del
reconocimiento del carácter de grado universitario a estas Carreras.
Sabido
es que nuestros centros de estudio tienen una gran captación de estudiantes
pertenecientes a las clases sociales mayoritarias de nuestro país, es necesario
por tanto consolidar la actualización de la Educación Tecnológica para brindar
a estos jóvenes horizontes válidos de inserción laboral en el país cumpliendo
“estándares internacionales”.
A este
respecto expresa el Ing. Alberto Majó, ex Director de la DI.NA.C.YT. del
M.E.C.;
“Los dispendios de los recursos son de toda la sociedad” y “las
familias más pobres están contribuyendo a formar a los más pudientes desde hace
décadas.” *4
¿Cuál
debe ser el horizonte?
A
nuestro entender, y de acuerdo con el marco hasta aquí descrito resulta
evidente que la Educación Tecnológica Superior es necesaria e imprescindible en
si misma para el logro de la evolución de las estructuras del país, como así
también para su desarrollo productivo e inserción internacional.
A estos
efectos resultan oportunas las manifestaciones del Ing. Jorge Petrosino,
docente UNLA. Coordinador del Área de Tecnología del Ministerio de Educación,
Ciencia y Tecnología de la Nación (R.A.).
“La educación tecnológica busca el desarrollo de competencias
generales que permitan lograr una
critica y reflexiva adaptación entre el ciudadano y el mundo tecnológico que lo
espera en cualquier situación futura (sea laboral o no). Una porción
considerable de estas competencias es importante para su desempeño laboral,
pero en un sentido similar a al que pueda tener su formación en lengua, matemática y otras.” *5
Fundamos
las bases de nuestras propuestas en sólidas argumentaciones académicas,
experiencias y opiniones elaboradas por calificados actores de la Educación
Tecnológica en América Latina y el Caribe, estudiadas por la Comisión de
Asuntos Académicos de A.I.T.U. -la que convocó a todos sus Miembros a la
participación activa en este trabajo desde el 22 de agosto pasado. *1-, para la redacción de este
documento.
Es por
ello entonces que aspiramos se tengan en cuenta como elementos integrantes de
la base documental para la aprobación y promulgación de leyes relativas a la
Educación, en las cuales se priorice como es debido a la Educación Tecnológica
en todos sus niveles y modalidades garantizando, la autonomía y rescatando la
vigencia histórica de la U.T.U., un adecuado marco jurídico que viabilice la
consolidación y proyección de las dos décadas de trayectoria de las Carreras de
Ingeniería Tecnológica, y teniendo en cuenta también la ampliación de la oferta
en esta modalidad de educación en otras áreas.
Esto
representaría en cierta forma en la refundación de la U.T.U. como la
Universidad Tecnológica del Uruguay; la cual de hecho existe hoy por hoy, y a
la que aspiramos coexista armónicamente y complementariamente con las restantes
modalidades de Educación Superior.
Observa
el Lic. Enrique Martínez Larrechea (Lic. en Sociología UdelaR, Magíster en
Ciencias Sociales, con mención en Educación FLACSO);
“El desarrollo de las áreas tecnológicas es de importancia cardinal,
tanto para la universidad uruguaya como para el país”…“Ingeniería Tecnológica,
de la ex Universidad del Trabajo (Consejo de Educación Técnico-Profesional).
Esta formación (única formación terciara superior de la ex U.T.U., que no debe
confundirse con las recientes Tecnicaturas, terciarias no universitarias – ni
superiores) constituye el núcleo de una Universidad Tecnológica Nacional…” *6
De los
conocimientos capitalizados en estos 20 años de dictado de la Carrera y de las
consideraciones pertinentes, surge nuestra convicción en cuanto a una
imprescindible existencia de uno o más organismos de formación tecnológica de
grado, abocado a la docencia, extensión, y en forma contundente al desarrollo
de la investigación en las disciplinas que las actividades y realidades
socio-económicas enfrentadas por el país aconsejen en cada circunstancia.
En este
sentido es que creemos que las Carreras de Ingeniera Tecnológica resultan ser
un buen modelo de actividad académica a tomar como ejemplo.
Para el
logro de este cometido creemos necesario considerar, desde las perspectivas
actuales, diversas modalidades sobre las cuáles se puede proyectar este
objetivo.
En
primera instancia creemos oportuno e importante rescatar de la U.T.U. su
autonomía e independencia académica, perfeccionando el cogobierno que poseyó,
donde el estado y los ordenes correspondientes compartan la responsabilidad de
la educación, investigación y extensión. De esta forma resultaría enriquecida
la antigua Institución con las experiencias adquiridas en las últimas décadas.
Damos por
supuesto que esta Universidad deberá contar a texto expreso con todas las
prerrogativas e incumbencias que otorga el fuero académico.
Coincidimos
con el Ing. Tecnológico Manuel Ares (Profesor de la Escuela de Construcciones
de Maquinas y del Instituto Tecnológico Superior, de Sistemas de Control)
cuando en uno de sus documentos expresa;
“La Universidad del Trabajo del Uruguay (en adelante U.T.U.) recupera
oficialmente su nombre “Universidad
del Trabajo del Uruguay” abandonando la denominación transitoria “Consejo de
educación técnico-profesional” impuesta por la ley 14101 y ratificada por la
ley de emergencia número 15739. Pasando como Persona Jurídica a la categoría de
Ente Autónomo. Tanto su trayectoria de Universidad Técnica y Tecnológica, como
sus fines detallados en el Articulo -2- de esta ley, justifican su denominación
y la necesidad de su autogestión democrática.” *7
Así
mismo entendemos conveniente la alternativa de creación de uno o más Institutos
Tecnológicos Superiores, poseedores de carácter Universitario, autónomos en lo
académico, cogobernados de igual forma, y con idénticos objetivos, facultades e
incumbencias.
Otras
opciones pueden ser las que surjan de alguna creativa combinación de esos
modelos u otros que pudieran imaginarse.
En
diversos foros y en no menos oportunidades se ha manifestado por parte de
distintas personalidades de la Universidad de la República que las
acreditaciones de Educación Superior solo pueden ser conferidas por
“Universidades” y de ninguna forma por Institutos Tecnológicos Superiores. Esta
afirmación carece de todo acierto. La diferencia que existente entre las
Universidades y los Institutos Tecnológicos Superiores no radica en forma
alguna en la calidad y tipo de la educación impartida, ni las modalidades
aplicadas en los métodos de investigación, o en la forma en que se lleve a cabo
la extensión.
Menos
aún esta relacionada a su espíritu crítico, o el método científico pertinente
en estas actividades. La diferencia solo estriba entre la organización
administrativa que puedan darse los Institutos Superiores para si, y las que
típicamente son las organizaciones de las Universidades (Federación de
Facultades).
A tales
efectos citamos a lo establecido en el “Convenio
Regional de Convalidación de Estudios, Títulos y Diplomas de Educación Superior
en América Latina y el Caribe”, de la Organización de Naciones Unidas para
la Educación, la Ciencia y la Tecnología:
“Se entiende por Educación Superior toda forma de enseñanza y de
investigación de nivel postsecundario. A esta educación pueden tener acceso
todas las personas con capacidad suficiente, ya sea por haber obtenido un
diploma, título o certificado de fin de estudios secundarios, o bien porque
poseen la formación o los conocimientos apropiados en las condiciones que para
este efecto determine el Estado interesado.”
Hoy en día, la
Educación de calidad, la investigación y la innovación, son factores clave para impulsar el desarrollo
económico, construir una sociedad con igualdad de oportunidades para todos y
fortalecer la convivencia armónica y una democracia activa.
En tal sentido la
A.I.T.U., ratifica su compromiso con la defensa de los intereses de la
profesión desde el ejercicio de la misma, el bienestar de los uruguayos y el
desarrollo de nuestro país.
Montevideo,
setiembre de 2006.
Aristóteles
Presidente A.I.T.U. Comisión Asuntos Académicos A.I.T.U.
Referencias Bibliográficas:
*1 17º Aniversario de la Asociación de
Ingenieros Tecnológicos del Uruguay (1989-2006).
*2 Eduardo Averbuj. ¿Educación
Tecnológica? Sí, gracias.
*3 FUNDACION
CORONA. "Diagnóstico de la formación para el trabajo en Colombia".
Programa formación para el trabajo. Comité directivo del programa. Bogotá,
1998.
*4 Alberto Majó. Reflexiones finales
sobre la Universidad de la República.
*5 Jorge Petrosino. La educación
tecnológica ¿Un intento de renovar la educación técnica?.
*6 Enrique Martínez Larrechea. La
educación superior de Uruguay.
*7 Manuel Fernando Ares de los Reyes.
Anteproyecto de ley Orgánica para la Universidad del Trabajo del Uruguay.
Otros documentos consultados y estudiados.
* Federación Nacional de Profesores
de Enseñanza Secundaria del Uruguay. Aportes a tener en cuenta en el proceso.
* Principios y valores del sistema
educativo. La educación que requiere el Uruguay, del Ministerio de Educación y
Cultura.
* Documento de la UNESCO.
Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura.
* Instituto
Internacional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC
/ UNESCO), 18 de mayo de 2006 Santo Domingo, República Dominicana. Documento de
Base Regional sobre la Educación Tecnológica de América Latina.
* Hacia
un sistema de oportunidades de formación para el trabajo, Una propuesta para
Colombia, Santafe de Bogotá, Enero de 1999.Misión de educación técnica,
tecnológica y formación profesional.
* La Educación Tecnológica: un
problema de supervivencia. Marcela Romero Jeldres
* Universidad del Trabajo
Montevideo. Nuevos Planes y Programas de Estudio, diciembre 1954.
* “Convenio Regional de
Convalidación de Estudios, Títulos y Diplomas de Educación Superior en América
Latina y el Caribe”, de la Organización de Naciones Unidas para la Educación,
la Ciencia y la Tecnología; julio de 1974
* Administración Nacional de
Educación Pública-Consejo Directivo Central. Testimonios relacionados con su
gestión.
Reforma
de la enseñanza de la Electrotecnia, la Electrónica y la Computación,
Montevideo 1990. El otorgamiento del titulo de Ingeniero a los alumnos
egresados de los cursos del Instituto Superior de Electrónica y Electrotecnia
“Dr. José F. Arias”, Montevideo 1990.
* A.N.E.P. - U.T.U. Memoria
1990-1994, Montevideo 10 de Agosto de 1994.
* “Evolución y Transformación de la
Educación Tecnológica en el Uruguay”
Síntesis
de Exposiciones 1er SERYMA – A.I.T.U. - 2005