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Montevideo, 15 de setiembre de 2006
APORTES DESDE EL
PSICOANÁLISIS PARA UN CAMBIO EN EL SISTEMA EDUCATIVO
La Asociación Uruguaya de Psicoterapia
Psicoanalítica (AUDEPP) es una asociación civil, científica y
cultural (con Personería
jurídica Nº 1317 exp. 769/81) sin fines de lucro, fundada en 1981 por psicólogos
y psiquiatras que comparten el marco teórico del Psicoanálisis y un campo de
trabajo en común: La psicoterapia psicoanalítica. Brinda formación,
asesoramiento y derivación asistencial, comprometida socialmente, desde una
perspectiva plural e interdisciplinaria.
Como integrantes de AUDEPP,
profesionales de la Salud y la Educación, nos sentimos responsables de
hacer aportes a la comprensión de
situaciones sociales y educativas con pensamiento crítico.
Desde nuestra perspectiva la educación es una actividad universal que
toma su sentido acorde a cada sociedad en sus diferentes momentos históricos:
no nacemos humanos, devenimos humanos.
Existe una dificultad vinculada a una doble acepción etimológica.
Educar procede del latín. Educare,
significa criar, alimentar por efecto de una acción que se ejerce de
afuera. Exducere, significa
sacar, llevar o conducir desde dentro hacia fuera.
Los dos sentidos, en la historia de la pedagogía, han dado nacimiento
a dos direcciones distintas en la concepción del proceso educativo que
alternativamente han pugnado por imponerse.
Esta misma oposición ha servido a los pedagogos para distinguir la
llamada educación tradicional de la educación liberadora. La primera de corte
intelectualista, con predominio de un educador que propone e instruye y un
educando, pasivo receptáculo de
conocimientos y la segunda, basada
en promover la actividad y creatividad de ambos agentes del proceso.
Mientras la educación liberadora busca un equilibrio entre los
contenidos académicos y la formación crítica del ser humano, la educación
tradicional pone énfasis en lo académico con posicionamientos autoritarios.
El proceso de educar siempre necesita de otro, se produce en un
espacio intersubjetivo. Tiene por lo
tanto momentos de heteroeducación y de autoeducación.
Llamamos entonces Educación a un proceso dinámico que actúa
proporcionando al individuo los medios para su autoconservación y construcción.
Cada sociedad, para educar, tendrá en cuenta el patrimonio cultural a
trasmitir en el marco de la habilitación de sus integrantes como sujetos
constructores de sus procesos de historización. La habilitación será posible
si se sostiene en los principios de las múltiples diversidades.
El aprendizaje, para considerarse humano-humanizante, debe poder
articularse en un proceso objetivante, lógico, intelectual y uno subjetivante,
simbólico, deseante, afectivo. A través de una elaboración objetivante se permitirá el acercamiento y
apropiación del objeto generalizándolo: clasificándolo, seriándolo,
incluyéndolo en alguna estructura jerárquica de clase; mediante el segundo, la
persona podrá apropiarse del objeto incluyéndolo en alguna metáfora propia al
darle significado. Ambas elaboraciones, objetivante y subjetivante, deben
interactuar en un cierto equilibrio.
Aprender es, entonces,
apropiación, habilitación para la autoría que implica los niveles cognitivos y
deseantes y no la mera acumulación de
conocimientos. El aprendizaje así entendido conlleva transformación, producción
de subjetividad.
Para un cabal entendimiento del término autoría, usado en este contexto,
queremos precisar que entendemos por tal a los procesos y actos, que produciendo
un sentido, son reconocidos por el sujeto que los realiza ubicándose como
autor-productor de ellos; esto permitirá que el sujeto se responsabilice por lo
que produce.
El proceso educativo implica
interacción entre la apropiación de conocimiento y la construcción de la
subjetividad.
Se produce en un espacio intersubjetivo. Es un fenómeno esencialmente
vincular
La potencialidad de aprender con la que nace el ser humano lo habilita a
construirse como tal, pero para habilitar la autoría es indispensable que el colectivo de la
sociedad en la que nace y en particular
las figuras enseñantes, le ofrezcan las condiciones adecuadas para reconocerse
autor. Sin el encuentro con otro ser humano, no hay humanización
Para aprender se necesita un
sujeto enseñante y un sujeto aprendiente que se autoricen mutuamente. Se da en
el encuentro de posicionamientos internos de uno que enseña y otro que aprende.
En el intercambio de estos encuentros cada uno muestra sus
potencialidades habilitadoras de autoría.
Crear es poner en juego estas autorías en un variado entramado de intercambios,
que habilitan a preguntar y responder.
Trabajar a partir de lo que se conoce y
de lo que se comprende permite a ambos actores del sistema - docente-alumno -
(etimológicamente: a-lumno-sin luz) interactuando en los posicionamientos
internos de enseñante-aprendiente, instrumentar acciones personalizadas que
se sustenten en un construir
interactivo. Siendo así protagonistas de sus transformaciones.
Para sostener estos cambios será necesario
que el Sistema Educativo contribuya a
construir, sostener y mantener las
fortalezas de cada sujeto humano, más allá de las vicisitudes de los contextos
sociales que cada vez dan menos respuestas significativas y dejan al azar las
posibilidades de resistencia.
Nos preguntamos: ¿Habilita el Sistema Educativo, que
da los lineamientos de actuación a las
instituciones educativas, crear estas
condiciones?
El modelo institucionalizado hace
referencia a la dicotomía: maestro- alumno, profesor - alumno. Lugar de poder
que da el saber al docente y lugar de dependencia, de receptividad en que se
ubica al alumno.
Si
aprender es dar lugar a la autoría creada en el vínculo con otro: ¿desde qué lugar se hace posible?
Si
se generan lugares de poder y
dependencia en interacción recíproca
se cierra más la posibilidad de
ampliar los niveles de comprensión.
Es
un desafío para nuestro Sistema Educativo, campo atravesado por tensiones múltiples, generadoras de
incertidumbres, encontrar nuevos posicionamientos generadores de autoría.
Tal como están planteados los proyectos
que nos anteceden no se ha podido
pensar que no existe un determinismo
universal.
Ante esta realidad el trabajo educativo
tendrá que desarrollarse en el campo de una relación dialógica a la vez
antagónica, competitiva, complementaria y suplementaria entre el orden, el
desorden y la organización, donde estará presente en muchos momentos la
incertidumbre. Incertidumbre generada
por las situaciones sociales, los intereses sectoriales, las marcas ideológicas, las presiones
económicas.
Nos preguntamos si será posible que todos los actores del
Sistema Educativo mancomunen sus
esfuerzos, para crear espacios y condiciones que tornen pensables esos
conflictos, transitables las
tensiones que se generan, y dar
así la posibilidad de aprendizajes sanos para todos (docentes, padres,
alumnos), pero diferentes en cada uno.
Este campo de complejidad, impone por sí mismo, la intervención de diversas
disciplinas, portadoras de saberes heterogéneos en dispositivos de
suplemetariedad que contribuyan a un accionar con adecuadas significaciones.
Nuestra época se caracteriza por cambios veloces e
imprevisibles; la influencia de la comunicación mediática establece el tiempo
del video-clip, del zapping, sustituyendo al tiempo narrativo, el antes y el
después y no se posibilita un tiempo de reflexión, un pensamiento crítico
habilitante de creatividad.
PROPUESTAS
ESPACIOS INTERDISCIPLINARIOS PARA EL TRABAJO EN LAS
INSTITUCIONES EDUCATIVAS.
A través de la Institución que representamos
proponemos la creación de espacios interdisciplinarios de reflexión subjetiva
que propicien la contención de las ansiedades inherentes a la función docente.
Cada institución educativa en particular, desde una
perspectiva psicoanalítica, debería
tener un espacio integrado por docentes, psicólogos, psicólogos
institucionales, médicos, asistentes sociales, sociólogos, psicopedagogos, talleristas,
entre otros.
Estos espacios deberían estar en el cronograma de
cada sector educativo con continuidad y permanencia que posibilite eficaces
instancias de elaboración.
El trabajo a realizarse en estos espacios tendría distintas instancias
pero vinculadas entre sí.
-Trabajo con docentes y personal de cada institución
-Trabajo con educandos.
-Trabajo con familias
FORMACIÓN DOCENTE
Los
actuales institutos de formación docente están ligados a los organismos en los
cuales estos docentes van a desempeñar su tarea. Esto tiene varios inconvenientes:
-
Quita
jerarquía a su formación, dado que no tienen reconocimiento universitario.
-
Al
no estar integrados a la Universidad, quedan ajenos a las actividades de
investigación que se llevan a cabo en las distintas Facultades. Los docentes
necesitarían una formación permanente y actualizada en los temas de su
especialidad.
-
Teniendo
en cuenta las limitaciones en el presupuesto, que hacen imprescindible el
aprovechamiento óptimo de los recursos, no se justifica que se multipliquen los
centros de formación con sus respectivos equipamientos, laboratorios,
bibliotecas, etc.
-
La
estructura jerárquica de los institutos de formación docente, al no tener
autonomía ni co-gobierno, no proporcionan a los futuros docentes la experiencia
necesaria para integrar una estructura educativa realmente participativa y con
capacidad de iniciativa.
La solución de crear una
Universidad de Pedagogía, si bien daría nivel universitario y lograría una
mayor coordinación a las distintas modalidades de formación docente, repetiría
la separación con los institutos universitarios donde se investiga en las
distintas ramas del conocimiento. Ya se han hecho experiencias en este sentido,
entre la formación de docentes de física del IPA y la Facultad de Ciencias, lo
que da a los estudiantes un perfil de investigación fundamental para su
actividad docente. Estas experiencias podrían extenderse a la formación de los
docentes en distintas disciplinas.
Podría adoptarse un sistema
de créditos, donde todo lo relativo a las Ciencias de la Educación podría
cursarse en la Facultad ya existente, o en una Facultad destinada
exclusivamente a la formación docente, con especializaciones según la franja
etaria con la que se va a trabajar; y las materias específicas podrían cursarse
en la Facultad correspondiente (Ciencias, Química, Ingeniería, Humanidades,
etc.).
Las orientaciones educativas
en los últimos años han puesto prioritariamente el acento en los contenidos y
en los métodos; qué se enseña y cómo se enseña, olvidando tener en cuenta a los
protagonistas de la educación; muy poco se han ocupado de quien enseña y quien
aprende.
Tampoco se discuten los
temas relativos a la filosofía de la educación; hay una ideología que no se
explicita, ligada al neoliberalismo y la economía de mercado, que se da por
supuesta y no hace lugar a discusiones.
Los contenidos y los
métodos, no sólo han ocupado todo el espacio desplazando la consideración de
otros aspectos fundamentales, sino que se han trasmitido en forma dogmática,
adoptando modas y corrientes de pensamiento sin elaboración crítica y sin tener en cuenta su pertinencia.
Esto se ha visto reforzado
por la figura de la inspección, en la que predomina el mecanismo de control en
lugar de cumplir funciones de orientación y coordinación.
El maestro no encuentra
momentos de reflexión sobre su tarea; tampoco la escuela brinda espacios de
intercambio entre colegas. Teniendo en cuenta los bajos salarios que llevan al
multiempleo, una jornada de 8 horas en el aula resulta suficientemente agotadora
como para disponer de tiempo para la formación permanente, la reflexión y el
intercambio.
Por consiguiente, el trabajo
resulta rutinario, sin espacios de creatividad. La atención personalizada que
requieren los alumnos, y muy especialmente los que viven situaciones críticas
de pobreza, no puede darse porque nadie puede tener disponibilidad mental para
brindar una mirada y escucha personalizadas a 60 o 70 alumnos.
EL DERECHO A LA EDUCACIÓN
El derecho a la educación es hermano gemelo del derecho a la vida y a
la libertad. La Educación nos concede vida como humanos, nos gesta humanos, es
un nuevo proceso de alumbramiento que a la vez nos confiere autonomía.
La falta de oportunidades educativas
amputa, embrutece, esclaviza,
priva de herramientas al ser humano para operar transformaciones
objetivas y subjetivas.
Derecho a una
educación adecuada vs pedagogía incoherente
La realidad social actual
exige que la educación que reciben niños y adolescentes responda a las
necesidades que ésta plantea. Situaciones sociales marcadas por falta de
trabajo, disminución de la calidad de vida de la familia, violencia
interpersonal y pobreza extrema complejizan y dificultan los procesos
educativos.
El currículo formal no
incorpora respuestas para hacer frente a esta realidad que nuestros niños/as
deben afrontar.
El Estado
Uruguayo es el responsable directo por la omisión y/o vulneración de hacer
cumplir el derecho a una educación
accesible y liberadora.
Para defender
los derechos hay que conocerlos, para conocerlos hay que practicarlos y sentirlos. El apoderamiento
no es solo la suma cognitiva de lo que se lee o escucha sino implica el
ejercicio real de los derechos, no un conocimiento meramente formal.
Es
imprescindible educar en derechos humanos tanto desde el ámbito formal como no
formal.
El gran vacío
está en los programas educativos de todo el sistema formal de educación. Las
Organizaciones No Gubernamentales son las que salieron a cubrir esta ausencia
del Estado.
Los derechos
humanos se listan y se repiten pero no “aprehenden” porque no tienen la
prioridad dentro del sistema. La educación en derechos humanos debe
transversalizar todas las materias pues es la única manera de garantizar que se
eduque para humanizar, para crear una sociedad realmente democrática, inclusiva
y equitativa.
Proponemos acompañar el
proceso de educar en derechos humanos respetando los procesos personales de
cada educando. Esta educación debe no solo abarcar su realidad sino la de
otros/as que están en situaciones diversas en las que se vulneran derechos
fundamentales. Deben reconocer los
derechos en casos concretos, que los
sensibilice y que les permita
identificar las fuentes normativas (nacionales e internacionales) que legitiman
el reclamo y la defensa de los/as sujetos/as vulnerados.
Gran parte de la sociedad
uruguaya hoy vive una situación de vulnerabilidad generalizada, y frente a este
contexto se deben buscar acciones inmediatas y mediatas para aliviar y remediar
en lo posible esta penosa situación.
De alguna manera el ser niño
no está definido por una situación etaria, sino que la construcción de un niño
se opera en un marco ambiental de sostén confiable, previsible y sostenido en
el tiempo que le ofrezca el amparo necesario.
Las alternativas inmediatas
intervendrán desde el plano de acciones inclusivas concretas y de procurar
transformaciones de actitudes de los integrantes de la comunidad educativa
(padres de familia, educadores, educandos).
Las
alternativas mediatas incluirían las transformaciones cognitivas que tendrían
que ver con los procesos de exclusión y de estigmatización de los niños
marginados del sistema educativo y lógicamente incluyen también una dimensión
ética que procure aliviarlos de la situación de culpabilización en la que son
puestos muchas veces.
El supuesto falso de que los
niños/as son homogéneos, implica no respetar los procesos de construcción
subjetiva.
El derecho a la educación
solo es posible sostenerlo desde una
pedagogía no homologadora.
Equipo
de AUDEPP redactor de los aportes al Debate Educativo:
Fernandez
Bentancor, Alicia
Ferreira,
Fanny
Gomez,
Gelia
Martinez,
Esperanza
Mosca,
Ana
Mosca,
Mª Irene
Rama
Montaldo, Beatriz
Somma,
Luis
Tosar,
Miguel
Dr. Rafael
Sibils
Presidente de Audepp
Canelones
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