Sistematización de los Aportes de la Asamblea radial. Amargueando (1410 – AM Libre) – Programa de Educación para la paz y los derechos humanos del Servicio Paz y Justicia – Uruguay.

 

El día sábado 9 de setiembre de 2006, en el programa “Amarguenado” de Alberto Silva, que se emite por AM Libre, se llevó a cabo una asamblea radial en el marco del Debate Educativo que se está llevando a cabo a nivel nacional.

 

En la coordinación de dicho debate participaron: Alberto Silva (periodista e investigador), e integrantes del Programa de Educación para la paz y los derechos humanos del Servicio Paz y Justicia – Uruguay.

 

Para la realización de este debate, se elaboraron cuatro preguntas que guiaron los aportes de los/as oyentes, enviados por distintos medios, estas fueron:

 

1-       ¿La Educación Formal (Primaria, Secundaria, UTU, Universidad, Formación Docente) debe educar en derechos humanos? (¿Dónde nos formamos en derechos humanos?).

 

2-       ¿Cuáles son los contenidos de los derechos humanos?

-     Jurídicos (Declaraciones, Pactos Internacionales, Convenciones...)

-     Históricos (Procesos de avance y de retrocesos. Violaciones de los    Derechos Humanos)

-      Pedagógicos (La ética de los Derechos Humanos en la educación. Educación en valores para la formación del ser integral)

-       Interdependientes (Construcción de identidad y de ciudadanía crítica)

 

3)      ¿Cómo se debe educar en derechos humanos? (En forma transversal, a través de programas curriculares, en jornadas específicas, en casos de visualización de emergentes, ante demandas específicas, en seminarios...)

 

4) ¿Quién educa en Derechos Humanos? (Maestros, profesores de todas las asignaturas, de algunas asignaturas, cuáles...)

 

 

Pregunta 1

En lo relativo a la primera pregunta, hubo consenso por parte de todas y todos quienes participaron del debate, en que la educación formal debe educar en derechos humanos. Surgiendo algunos matices en cuanto a cómo se daría esta educación (sobre este punto volveremos al sistematizar las respuestas del público en cuanto a la tercer pregunta propuesta).

 

No obstante lo cual, muchos de los aportes, incluían la educación en derechos humanos como práctica habitual de las relaciones humanas en general (familia, grupo de amigos, en la comunidad, en el barrio, dentro de las instituciones educativas y fuera de las relaciones de aula curriculares, por parte de los medios masivos de comunicación –en los cuales se hizo fuerte énfasis en varias de las intervenciones-, etc.).

 

Pregunta 2

 

Se hizo referencia a la recuperación de la memoria tanto del pasado reciente que, por un lado, refiere a las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la última dictadura cívico-militar, pero  que, también incluye una memoria más “antigua” que tiene que ver, por ejemplo, la reivindicación de los charrúas (tanto desde el genocidio cometido contra ellos, hasta su reivindicación como elemento constitutivo de la cultura nacional). Un poco para mostrar las múltiples dimensiones que tienen los derechos humanos y sus múltiples abordajes posibles.

Otros aportes fueron en el sentido de tomar los derechos humanos como exigibles y justiciables. Hubo cierto consenso en considerarnos a las personas como sujetos/as de derecho y por lo tanto como poseedores/as de los mismos, pero además como agentes susceptibles de hacerlos respetar.

Muchos de los aportes también insistieron en la necesidad de que el conocimiento de la temática trascienda lo meramente nominal, así como también su incorporación en nuestras vidas y prácticas cotidianas, y desde allí reclamarlos y hacerlos cumplir, porque no se trata de una entelequia, por encima de todo y de todos/as, los derechos humanos están en nuestro cuerpo, en nuestros sentimientos, en nuestra razón, etc., en tanto parte constitutiva del ser humano como tal.

En general, los aportes del público en cuanto a los contenidos de los derechos humanos, coinciden con las propuestas que figuran más arriba en la formulación de las preguntas-guía. No obstante lo cual, se propone incorporar también por ejemplo el trabajo en torno a los derechos de los y las consumidores/as, así como también se propone incorporar la perspectiva de género en la educación.

Algunas propuestas metodológicas fueron: la implementación del juego como herramienta didáctica y pedagógica a partir de la cual trabajar -no obstante lo cual, el juego y la recreación fueron considerados por los y las participantes como derechos en sí mismos, muy importantes, y por tanto, se recalcó la importancia de adoptarlos como prácticas-; las utilización de los medio masivos de comunicación con fines educativos; el trabajo desde la empatía con el/la otro/a; la educación en derechos humanos desde su vivencia; los aprendizajes cooperativos entre pares como forma de aumentar la autoestima, creando redes de estudiantes; generar propuestas participativas, de ida y vuelta como forma de involucrar a los y las estudiantes en esta temática.

 

Pregunta 3

 

 

Para la sistematización de las respuestas a esta pregunta habría que hacer una distinción, la mayoría de las personas que participaron del debate en este punto, coinciden en que los derechos humanos deben incorporarse trasversalmente a la currícula oficial en todos los niveles de educación (desde el preescolar a la Universidad); no obstante lo cual, algunos aportes realizan precisiones en cuanto a la necesidad de incorporar la temática de modo explícito en algunas disciplinas como formación ciudadana, historia, filosofía, derecho; pero insistiendo en que, en tanto práctica, los derechos humanos deben permear todos ámbitos de la educación. Valorando así, que los derechos humanos son una práctica cotidiana que se manifiesta en todas las interacciones sociales. Igualmente, hubo una serie de aportes que proponen la creación de una materia específica en la currícula para trabajar esta temática.

 

Los y las oyentes consideran que los valores implícitos en los derechos humanos (respeto, tolerancia, solidaridad, amor, educar para la libertad y la no discriminación, la participación, etc.) deben ser ejes rectores de nuestra política educativa (tanto formal como no formal).

De las intervenciones se desprende un reconocimiento tácito de los derechos humanos como ese referente ético y horizonte al que todos los seres humanos apelamos como utopía, y que los valores implícitos en ellos son a los que aspiramos a construir, porque lejos estamos de su cabal materialización; y para la consecución de los mismos, entonces, la educación juega un papel trascendental.

Muchos y muchas de los/as oyentes, hicieron hincapié en la importancia del amor, de la sensibilidad, de la afectividad, de la espiritualidad como componentes de una educación en derechos humanos, como elementos también que contribuyen al mejoramiento del los vínculos, al descenso de la violencia, al fomento de una cultura de paz, respetuosa de los derechos de los otros/as.

 

Pregunta 4

 

 

Otro gran consenso que se desprende de las intervenciones tiene que ver con que somos todos y todas quienes educamos en y para los derechos humanos; desde la madre en el proceso de gestación, hasta la Universidad, con todos los vínculos sociales que se encuentran en el medio.

 

En este sentido, muchas de las participaciones pusieron un fuerte énfasis en la importancia de la educación en y para los derechos humanos como componente esencial a nivel de la formación docente en tanto, los y las educadores constituyen multiplicadores de la enseñanza y la práctica de los mismos.

 

Siguiendo en esta línea, algunos de los y las personas que aportaron sus ideas en este debate, insistieron en la necesidad de una formación en este sentido, pues consideran que no cualquiera está capacitado/a para educar en derechos humanos con propiedad; aunque lo anterior no contradice -para los y las oyentes-, sus afirmaciones respecto de que todos/as educamos en derechos humanos.

 

 

Otras propuestas no contempladas en las preguntas-guía:

 

 

La eliminación de la enseñanza policial y militar como independientes del resto del sistema educativo, como forma, por un lado, de vincularlos más y mejor con la sociedad civil, y por el otro, para eliminar los resabios de la dictadura dentro de estas órbitas.

 

Otro oyente directamente propone la eliminación de las fuerzas militares y la creación de cuerpos de paz que respeten y hagan respetar los derechos humanos.

 

Generar propuestas educativas que superen la separación entre la formación y la ocupación, y la de ésta con el goce de lo producido.

 

Las enseñanzas de la biotecnología (alimentación, medicina, la industria química, etc.) deben enseñarse en tanto han colaborado y colaboran en la mejora de la calidad de vida de las personas y la convierten en personas dignas; así como también se debe enseñar la importancia de la eliminación de los pesticidas, de los trasngénicos. Se propone generar una “’terapia genética’ de nuestra misma humanidad ensayando sus derechos”.

 

Otro oyente, cuenta una experiencia llevada a cabo el año próximo pasado por la que se realizó una junta de firmas para declarar el día 10 de diciembre como “Día Nacional de la Declaración Universal de los Derechos Humanos” (1948). La idea es que exista un día nacional de los derechos humanos (como existe un día de los trabajadores) para la reflexión en torno a esta temática en todos los niveles y sectores sociales, y realizar un balance de lo actuado, trazar metas para el año siguiente; como forma de convertirlos en una política practicada y en un paradigma desde el cual leer las políticas que se aplican. “… la educación y el propio Congreso Nacional deberían plantear una iniciativa de este tipo que ponga al Uruguay como país que se educa en los derechos humanos pero que, además, lucha por hacerlos realidad, que los impone como guía para la práctica cotidiana”.

 

Muchos y muchas oyentes en sus intervenciones rescataron los aportes (conceptuales y metodológicos) que desde la educación no formal pueden trasladarse a la educación formal en cuanto al abordaje de una educación en derechos humanos.

 

Como última consideración muy repetida en los aportes de quienes participaron de esta asamblea radial, habría que resaltar la necesidad del compromiso docente para con su tarea, que pasa tanto por la asiduidad en la concurrencia a los centros educativos, como por el compromiso de trabajar realmente desde una educación en y para los derechos humanos, tanto desde lo explícito como desde lo implícito.

 

 

En síntesis, se confirmó que la educación en y para los derechos humanos es un tema de todas y de todos, y que todos y todas teníamos (y tenemos) cuestiones para opinar; que se trata de un tema que no queda restringido al ámbito de “lo académico”, de los “expertos”, de los “especialistas” de la educación, sino que constituye un tema de la gente porque la educación hace a nuestra vida cotidiana, hace al modelo de hombre y de mujer, al modelo de país que queremos y que, por lo tanto, no podemos estar fuera del debate porque somos ciudadanas y ciudadanos y porque esa categoría nos exige participación y nos hace hablar de nuestro poder, del poder que tenemos como agentes, como constructores del día a día en este país y que, es imperioso que ejerzamos. Esta asamblea se  ha constituido en un hecho histórico porque sacamos las voces de todas y de todos, respetamos los puntos de vista de todas y de todos y así lo incluimos en  el marco de este debate nacional y en el presente documento que hacemos llegar como aporte a la CODE.