CONTRIBUCIÓN DE LA

COMISIÓN NACIONAL DE FOMENTO RURAL

AL “DEBATE NACIONAL SOBRE LA EDUCACIÓN”

 

 

INTRODUCCIÓN.

 

El vínculo de la Comisión Nacional de Fomento Rural y las Sociedades de Fomento Rural con la Educación es algo que se genera desde las propias raíces de la organización. Recordemos que las Sociedades de Fomento Rural comienzan a surgir en el país alrededor del año 1910, en el entorno de las estaciones de ferrocarril, con el objetivo de mejorar el nivel de la producción agrícola y los servicios de las zonas rurales (escuelas, caminos, salud, comunicaciones, maquinación de semillas, créditos para pequeños y medianos productores, incorporación de nuevas técnicas, transporte, comercialización, gestiones ante los Poderes Públicos, etc.). Así, de la primera generación de egresados de Facultad de Agronomía surge la figura del Ing. Carlos Praderi que integró un grupo de estudiantes de Agronomía que Batlle y Ordóñez y el Dr. Eduardo Acevedo enviaran a Europa allá por 1911, recorriendo Inglaterra, Francia, Dinamarca, Suiza, Bélgica, Estados Unidos y Australia, para estudiar la organización de la ganadería, de la agricultura y de las industrias derivadas en esos países.

 

A su regreso, el Ing. Praderi  fue nombrado Director General de Agronomía y además se transformaría en funcionario de la Sección Fomento del Ferrocarril. Se convertiría así en el principal propulsor de que cada estación de Ferrocarril tuviera, a semejanza de las Escuelas, su Comisión de Fomento Rural que posteriormente pasarían a denominarse Sociedades de Fomento Rural. Desde ese entonces, la educación es un tema que ha estado ligado estrechamente al Sistema de Fomento Rural a lo largo de sus 91 años de existencia.

 

El tiempo ha pasado, mucha agua ha corrido bajo el puente, pero el compromiso sigue y se renueva. En el marco del actual Debate Nacional Sobre la Educación, varios de nuestros dirigentes han asumido roles fundamentales, tanto en la organización como en la participación ciudadana de los debates zonales, generando discusiones o recabando y elaborando materiales que fueran canalizados por las CODE territoriales o enviados a CNFR para  hacerlos llegar a la CODE Nacional.

 

En el marco del Debate Educativo, la Comisión Nacional de Fomento Rural, como entidad de 2º grado ha participado, previo a la elaboración de este documento, de varias formas a nivel nacional. Una de ellas fue la participación en calidad de miembro de la reunión de la Mesa Ejecutiva del Foro de Recursos Humanos para la Nueva Ruralidad, realizada el 23 de Agosto del 2006, con la presencia del Mtro. Luis Garibaldi en representación del MEC, donde se decidió hacer llegar a la CODE todos los materiales elaborados en dicho ámbito, acerca de los consensos alcanzados en relación a una propuesta de educación rural para una nueva ruralidad. Otra instancia fue el debate realizado con integrantes de la CODE en el local de ANEP el día  31 de Agosto en el que participó una delegación de CNFR.

 

El presente documento pretende dejar sentado el aporte institucional particular de la CNFR al Debate Educativo, para cuya elaboración, contamos con el aporte de Consejeros de CNFR, de nuestras entidades de base así como de referentes del tema allegados al trabajo de nuestra institución, ya sea a nivel central o de organizaciones de primer grado. Sumado a esto surge el insumo de la síntesis generada a partir del Ciclo de Encuentros de Jóvenes Rurales Vinculados a la Producción Rural de Carácter Familiar y a la Pequeña y Mediana Empresa Agropecuaria, llevado a cabo entre los meses de Junio y Setiembre del 2006, del que participaron cerca de 300 jóvenes de 17 departamentos.

 

Se parte de la base de que el Uruguay es un país agropecuario del cual el 80 % de las explotaciones son de carácter  Familiar. Por lo tanto, consideramos que un aporte al debate educativo no puede estar deslindado de un debate acerca del modelo de desarrollo que queremos para el país.

 

Los instrumentos de las políticas públicas para el medio rural, deben ser diferenciados teniendo en cuenta las particularidades de la producción familiar, así como particularidades culturales de las diferentes regiones de nuestro país. Las mismas deben formar parte de una Política de Desarrollo Global del medio rural, que comprendan los derechos de las y los productores familiares a ejercer su ciudadanía, con acceso a educación de calidad, a salud, esparcimiento, seguridad social, vivienda, etc.

 

Si creemos y acordamos que nuestro país debe apostar a un país productivo con gente viviendo dignamente de su trabajo en el campo, sin duda que debemos apostar a fortalecer la producción rural de carácter familiar y en consecuencia un modelo educativo deberá apostar a fomentar su desarrollo

 

Para pensar en una educación orientada al medio rural debemos tener en cuenta que dicha forma de producción utiliza trabajo y gestión íntimamente relacionados, la dirección del proceso productivo es asegurado directamente por la familia en su conjunto.

 

Dichos procesos productivos han tendido a una necesaria intensificación y diversificación. Así, se tiene el desafío de acompasar esa intensificación y diversificación con la preservación de los recursos naturales y la calidad de vida de la familia, que además de producir vive en ese medio, así como de lograr tener adecuada capacidad de respuesta ante el alto grado de imprevistos que tiene el proceso productivo así como los procesos socioeconómicos en los que se está inserto. 

 

 

ACERCA DE LA EDUCACIÓN FORMAL - SUS NIVELES Y MODALIDADES

 

Para fomentar un auténtico desarrollo de la producción rural de carácter familiar  es imprescindible un cambio profundo en la educación formal en todos sus niveles.

 

De los procesos de consulta realizados por nuestra entidad surge una clara dificultad para el acceso a la formación formal y para la generación de instancias de formación no formal adecuadas a las demandas del medio.

 

Esta dificultad está dada tanto por aspectos estructurales del medio como aquellos relacionados a los contenidos o metodologías de enseñanza. La mayoría de las veces surgen como primer “pedido” aquellos relacionados a los aspectos estructurales, pero somos conscientes que debemos pasar del pedido a la demanda y hacer un primer intento por abordad aquellos aspectos relacionados con los contenidos y metodologías.

 

Dentro de los estructurales podemos citar por ejemplo, las grandes dificultades existentes para el traslado a los centros de estudio. Existe una oferta deficitaria en medios de transporte dada por las frecuencias, recorridos y costos de los mismos. Mejorar estos aspectos contribuirían a un mayor acceso, pero también debemos pensar en una mayor descentralización de los centros de estudio.

 

Si bien consideramos que se debe repensar la pertinencia de los contenidos de la oferta educativa en el medio rural, señalamos que no se debe caer en una educación “ruralizante” que acote las posibilidades de opción del joven y también del adulto del medio rural. La educación debe ser una práctica que favorezca las posibilidades de opción del individuo y de ejercer su acción transformadora basada en valores de equidad.

 

“El campo como opción y no como condena” surgía de uno de nuestros encuentros de jóvenes. Los jóvenes consideran necesario poder ser productores rurales como una opción de trabajo digno y no tener que sentirse “condenados a quedarse en el campo” por no tener otra opción.  Claro que esto es en el caso de aquellos que no son expulsados del campo; conocido por todos es el constante proceso de migración rural con la consecuente disminución, masculinización y envejecimiento de la población rural. Es necesario ampliar en el medio rural, ofertas educativas, recreativas y culturales.

 

El trabajo y las responsabilidades que los jóvenes rurales deben asumir a edades tempranas provoca muchas veces que deban saltearse etapas. El trabajo en edades tempranas obstruye a los jóvenes la posibilidad de realizar actividades pertinentes a su etapa de desarrollo y esta realidad que tiene una razón de ser, debe también considerarse al repensar la educación formal y la no formal.

 

Debemos destacar como de gran importancia el rol de la Escuela Rural, de las y los Maestros y Directores de las mismas. En tal sentido, se plantea la necesidad de contar con un estudio detallado acerca de las causas y consecuencias del proceso de cierre de Escuelas Rurales, abordando aspectos cuantitativos y cualitativos de esta situación. También considerar y revalorizar el rol estratégico de las Comisiones de Fomento existentes en torno a los centros de educación formal, incluso tendiendo a discutir su incidencia en formas de co - gobierno de los mismos, especialmente en las Escuelas Rurales.

 

En cuanto a las Escuelas Rurales, surge la necesidad de contar con mayor cantidad de elementos objetivos de forma regionalizada que aporten a la evaluación del impacto generado en los casos que se han implementado los regímenes de 7º a 9º grado. Nuestra institución ha recibido opiniones contrarias al respecto, por ejemplo desde la discusión generada en la Asociación de Productores de Leche de San José donde se considera pertinente eliminar ese régimen, mientras que desde un departamento con características bien distintas como Cerro Largo, la Sociedad de Fomento Rural de Cerro Largo, a partir de las discusiones locales generadas manifiesta su acuerdo con la instalación de este régimen en lugares estratégicos con programas adecuados para que el egresado de la escuela rural no salga de su medio.

 

Donde sí parece haber un mayor acuerdo es en la necesidad de que los maestros rurales tengan una formación o especialización acorde al medio en el que desarrollarán su tarea.

 

Se detecta que las nuevas generaciones están formadas en el individualismo , por lo que se dificulta aún mas la búsqueda de alternativas asociativas. Esto se ve reflejado en la falta de motivación en los jóvenes para reunirse a discutir y elaborar propuestas, así como en la generación de acciones solidarias. Paralelamente, muchas veces las reuniones de los jóvenes son vistas como pérdida de tiempo por los adultos, en la medida que no son enfocadas hacia procesos que redunden en un ingreso económico.

 

Es imprescindible construir las condiciones necesarias para incentivar a los jóvenes a generar procesos grupales según sus propios intereses, contribuyendo a que el trabajo grupal no sea sólo en función de intereses económicos o como condición para acceder a determinados programas desde el Estado o de privados.

 

En este sentido, se debe impulsar desde los inicios de la etapa escolar valores como la solidaridad y la cooperación, recuperando la preponderancia de la cláusula 3ª del Programa para Escuelas Rurales de Octubre de 1949, cuando hace referencia a los “Fines Sociales” en su punto a) cuando dice: “Fortalecer al niño frente al individualismo ambiente, el espíritu de solidaridad mediante la cooperación y la realización de actividades en común”. También cabe recordar el ítem d) cuando dice: “Hacer que el niño en el trabajo educativo, trabaje a fin de dignificar esta fundamental actividad humana. El sentido que damos a la expresión implica la eliminación de toda tendencia hacia el trabajo por y para la producción exclusivamente. En el trabajo educativo la primera producción que se exige es el aporte educacional, sin perjuicio de que los productos materiales de ese trabajo se aprovechen en beneficio colectivo de los niños y del vecindario”.

 

Se debe promover una política educacional en el medio rural con componentes vinculados a la producción agropecuaria, de rescate cultural y de entendimiento de los procesos históricos condicionadores y abordables para la incidencia en los mismos desde la participación ciudadana.

 

No descuidar y abordar seriamente el problema de la baja autoestima de los jóvenes rurales. Esto consideramos que está influido por una cultura que se ha generado en lo referente a sobre - valorar el saber teórico y proveniente de las ciudades y a la sub - valoración del saber dado por la cultura local, por la tradición oral y por la experiencia generada en la práctica. “Si no vale lo que yo sé, siento que no vale lo que digo, no vale mi trabajo, no valgo yo, no participo porque no tengo nada para aportar y tampoco tengo derecho a reclamar mayor beneficio por un trabajo que no vale”. Para esto se debe trabajar también en reforzar la identidad de los jóvenes rurales vinculados a la producción de carácter familiar pero sin generar “ruralismos” que no hagan mas que poner barreras entre el campo y la ciudad y fomentar el aislamiento y relaciones de dependencia ante caudillos locales.

 

En este sentido, consideramos necesario valorizar la profesión de “agricultor” o “productor rural” en forma paralela a la educación básica y secundaria.

 

Existe una formación deficitaria o incluso contraria para la participación gremial y en lo referente a trabajo colectivo. Se observa en el medio una promoción de un perfil de liderazgo centralizador de poder que va en contra de los procesos grupales y del manejo de los conflictos que surgen naturalmente en los colectivos, lo que va en contra de la organización de los jóvenes.

 

En lo referente a la educación media, fomentar la participación de los estudiantes para la discusión y el ejercicio de formas de co - gobierno también es una demanda existente, aunque en muchos casos es visto por los jóvenes como algo imposible o “prohibido”. Esto es importante porque compartimos que “se aprende a participar participando”, y esta sería una forma de fomentar el ejercicio de la participación.

 

Es necesario apoyar y evaluar la posibilidad de generación de nuevos Liceos Rurales y Centros Educativos Integrados, fortaleciendo las Actividades Adaptadas al Medio en coordinación con organizaciones de productores rurales representativas de la realidad de las familias de los jóvenes que asisten a los mismos u organizaciones generadas por los propios jóvenes.

 

En lo referente a la educación Técnico – Profesional, deberían incentivarse loa Centros de Formación regionalizados con programas adecuados a la realidad y demandas de las y los productores y sus organizaciones representativas. Por ejemplo, dada la demanda de mano de obra calificada para el sector forestal, surge como inquietud el caso la Escuela de Silvicultura del departamento de Maldonado que actualmente está cerrada.

 

Se identifica como potencialidad la posibilidad que brindan las Escuelas Agrarias de acceder a capacitación y obtener un título que habilita para poder salir al campo laboral con una mayor preparación para la utilización de la tierra, infraestructura, medios de producción, y mano de obra disponible.

 

Sin embargo, es necesario rever los programas estudiantiles en las Escuelas Agrarias, donde además se detecta una inadecuada utilización de los recursos materiales existentes en algunas de ellas, antes de pensar en dotarlas de mas recursos (que sin duda son necesarios). Pero a la hora de pensar en dotarlas de mas recursos, nos referimos a docentes calificados, recursos materiales, mejorar la infraestructura en los internados así como de recursos para la gestión de manera de dar mayor dinamismo en la ejecución de las propuestas y mejorar la utilización de los recursos de los que ya se dispone. Mucho se podría hacer con lo que actualmente se dispone si se articulara y coordinaran acciones con las organizaciones de productores.

 

Es fundamental consolidar, perfeccionar y ampliar la implementación de la modalidad de alternancia, así como evaluar la reinstalación de las Escuelas Granjas.

 

En lo atinente a la capacitación es necesario que las acciones estén enmarcadas en programas nacionales que abarquen temáticas que pasen por la tecnología, la gestión de los recursos productivos abordado desde la lógica familiar y la comercialización, así como la formulación, gestión y ejecución de proyectos asociativos.  Es necesario pensar en generar una oferta de cursos técnicos de corta duración.

 

Somos conscientes que deben derribarse muchas barreras para estos cambios, que se debe ir a las raíces, apuntar a la formación en valores y en la forma de entablar vínculos y manejar relaciones de poder entre los individuos y sus colectivos.

 

La rutina de trabajo de los jóvenes rurales pertenecientes a la producción rural de carácter familiar y la pequeña y mediana empresa agropecuaria implica que tengan que estar en el campo, dado que su fuerza de trabajo es fundamental en el predio. Ellos no pueden dejar a un peón o capataz a cargo pues no lo tienen y si pueden pagar a alguien que cubra su trabajo es en contadas veces dado el peso relativo que tiene en los costos del predio. Esto incide negativamente en el acceso a la información, a la capacitación y la posibilidad de ejercer una correcta participación ciudadana en ámbitos que la mayoría de las veces se generan en Montevideo o en las Capitales del Interior.

 

 

ACERCA DE LA EDUCACIÓN NO FORMAL.

 

La Educación No Formal consideramos que debe actuar en función de la demanda de la sociedad y no de la oferta dada por la habilidad del mas apto en la captación de recursos. No debe ser un “validador” de ejecución de proyectos de agentes públicos o privados sino un complemento a la educación Formal dirigido por procesos populares a partir de las organizaciones representativas de la sociedad civil.

 

Consideramos necesario, y como punto de partida, valorizar la formación no formal del agricultor, dada de forma empírica, por la práctica así como por su participación en cursos, charlas de difusión, o por la participación y confrontación de información e ideas en ámbitos propios como los de sus organizaciones representativas tanto locales como nacionales. En este sentido, se debería apuntar en el mediano plazo el adecuado reconocimiento y generación de un sistema nacional de acreditación de la profesión de “Productor(a) Rural”, a partir de una convocatoria del MEC y en coordinación con las organizaciones de productores.

 

Especial atención se debe prestar a la hora de pensar en la educación no formal, a los Servicios de Extensión existentes así como al rol de extensión que le corresponde a la Universidad de la República según el artículo 2º de su Ley Orgánica. Extensión que entendemos como un proceso necesario de aprendizaje mutuo entre los actores involucrados en los procesos de rescate, generación, y transmisión de conocimiento; eslabón necesario entre el investigador, el educador y el productor y proceso en el que los roles mencionados interactúan y se modifican mutuamente. De este modo, no confundir extensión como una mera asistencia técnica predial en busca de la mayor productividad.

 

Dadas las principales limitantes existentes a nivel de los predios de producción familiar en el medio rural, se debería priorizar aspectos formativos en relación a las dinámicas de trabajo grupal, a la promoción del trabajo en forma asociativa o de ayuda mutua; orientación en cuanto a gestión empresarial desde la lógica de administración familiar, identificación y validación participativa de alternativas productivas, así como formulación, gestión y evaluación de proyectos. Todo esto sin descuidar la formación en oficios rurales tradicionales tales como alambradores, domadores, esquiladores, quinchadores, carpintería rural, guasqueros, pedreros, inseminadores, etc.

 

 

ACERCA DE LOS GRANDES TEMAS Y DESAFÍOS DE LA EDUCACIÓN.

 

El aprendizaje es un proceso continuo que necesariamente se da en diálogo con otros individuos y que la educación debe favorecer.

 

No se pude manejar de forma aislada el tema de la educación sin considerar las políticas nacionales de investigación. ¿Qué enseñamos, de dónde obtenemos los insumos para la educación?. Es, por lo tanto, imprescindible una adecuada integración entre las políticas y acciones de todos los centros de investigación, Universidad y los Centros de Educación Básica y Media. Acá también existen barreras a derribar, dado las diferentes formas de acceso al financiamiento, de toma de decisiones, inseguridades personales, etc., que puedan estar obstruyendo una adecuada articulación en función de un Proyecto de Desarrollo del País.

 

Es imprescindible reforzar o incorporar en todos los niveles de la educación formal y fomentarlo en la no formal, considerando tanto contenidos como metodologías o técnicas pedagógicas, aspectos de formación en lo referente a equidad (por ejemplo con componentes de: equidad de género, equidad etaria, racial, de clases sociales, etc.). Equidad abordada desde una perspectiva de “manejo del poder”, partiendo desde el poder individual o micropolítico al macropolítico u organizacional. Incorporar elementos de formación y fomento de la Participación Ciudadana.

 

Es también necesario en el medio rural desarrollar una formación integral técnica tanto a nivel básico como post escolar, utilizando modalidades que tiendan a disminuir las dificultades estructurales para el acceso a la formación. En este sentido reiteramos como fundamental consolidar, perfeccionar y ampliar la implementación de la modalidad de alternancia.

 

Enmarcar las acciones concretas de capacitación en Programas Nacionales que abarquen temáticas desde lo referente a la tecnología, la gestión empresarial y la comercialización. Incentivar los Centros de Formación Regionalizados con programas adecuados a la realidad y a las demandas de los agricultores y sus organizaciones representativas.

 

Es necesario pensar en sistemas de becas de transporte y subsidios para la educación de jóvenes rurales pertenecientes a predios de Agricultura Familiar y a pequeñas empresas agropecuarias de forma de favorecer el acceso a la misma.

 

También es necesario, en el caso de las becas existentes, un cambio en la forma de evaluar a los aspirantes a las mismas, dado que la mayoría de las veces los evaluadores sólo consideran el patrimonio y las liquidaciones en bruto (principalmente en predios lecheros remitentes) y no se consideran los gastos del predio, por lo cual no se evalúa la real disponibilidad de recursos económicos para poder enviar a los hijos de un productor familiar a estudiar

 

Se debe considerar el costo que implica en la unidades familiares la sustitución de la fuerza de trabajo del joven que viaja a estudiar. De este modo, se deben ofrecer estímulos económicos a las familias de los predios en los que la fuerza de trabajo del joven es necesaria (mediante la asignación de gasto público, devolución de impuestos, disminución de tasas de interés de créditos, por ejemplo), de modo de estimular la educación formal. Para ello es necesario presupuesto nacional, sumado a explorar mecanismos de canje de deuda externa por apoyo a la educación o movilización de recursos en función de acuerdos multilaterales como los expresados en el Plan de Acción de la Conferencia de Dakar (Metas del Milenio).

 

Fomentar la creación de un Plan Nacional de Hogares Estudiantiles que funcione en la órbita del Ministerio de Educación y Cultura con participación en la administración de las Intendencias, el Banco Hipotecario del Uruguay, la Universidad de la República, UTU y las Organizaciones representativas de los productores que por su condición socioeconómica deberían ser los beneficiarios de los mismos.

 

 

EL SISTEMA EDUCATIVO.

 

Reiteramos que el sistema educativo no puede ser considerado de forma aislada. Los instrumentos de las políticas públicas, deben ser diferenciados teniendo en cuenta las particularidades existentes en la sociedad, así como particularidades culturales de las diferentes regiones de nuestro país. Las mismas deben formar parte de una Política de Desarrollo Global, que comprendan los derechos de las y los productores familiares a ejercer su ciudadanía, con acceso a educación de calidad, pero también a los recursos productivos, a salud de calidad, esparcimiento, seguridad social, vivienda, etc.

 

Tampoco se puede considerar a la educación como una mercancía. Si bien debemos respetar la libertad de que existan instituciones de educación privadas en la medida que haya sectores sociales que las promuevan y las mantengan por sus propios medios, resaltamos la importancia de defender el Sistema Público de Educación, así como la exigencia a que el Estado asuma su mejora tanto en calidad como en accesibilidad.

 

Se debe apuntar al fortalecimiento de los principios de democratización e igualdad del Sistema Educativo, disminuyendo la brecha existente entre las demandas de la sociedad (aspectos estructurales, contenidos, metodologías) y la oferta educativa existente, para el desarrollo de la Nación de forma soberana acorde a la realidad local y regional e interpretando los procesos globales.

 

Sin duda el planteamiento de este Debate Educativo es un primer e importante paso que contribuye, entre otras cosas, a involucrar en un proceso de discusión y construcción a una gran mayoría de los diferentes actores involucrados. Proceso que, si bien es necesario un cambio urgente, dada su importancia histórica no debe ser apresurado sino que debe ser evaluado paso por paso y profundizado en la medida que lo amerite.

 

Es necesario disminuir las brechas existentes, por ejemplo entre las realidades de las distintas clases sociales o las existentes entre el campo y la ciudad.

 

Es fundamental fortalecer y dar continuidad al abordaje del tema de forma interinstitucional e interdisciplinaria, abarcando las diferentes realidades de nuestra sociedad, priorizando a los sectores mas necesitados pero considerando a la vez una estrategia de corto, mediano y largo plazo coherente con una Política de Estado de Desarrollo de la Nación.

 

Para ello se deberá fomentar un aprendizaje y entendimiento mutuo entre diferentes realidades, proceso necesario para poder llegar a una construcción como nación de un proyecto de desarrollo del país productivo del que tanto se habla en estos tiempos. Proceso que también contribuirá a la disminución de tendencias discriminatorias de los ciudadanos urbanos hacia los rurales, o de las muchas veces falsas fuerzas de atracción de la ciudad hacia los pobladores del campo, las cuales sumadas a las condiciones de expulsión existentes en el medio rural, favorecen procesos de migración rural y marginación social conocidos por todos.

 

 

 

Comisión de elaboración de documento de aporte al Debate Nacional Sobre la Educación.

Comisión Nacional de Fomento Rural.

 

Dirección: Dr. Salvador García Pintos 1138
Tels.: 200 35 19 - 204 01 33
Fax: 208 95 26
MONTEVIDEO – URUGUAY

 

 

30 de Setiembre de 2006.