A lo largo de los últimos años esta ATD ha analizado y discutido permanentemente diferentes procesos que se dieron en el país en materia de formación de profesores para Educación Media. Estos procesos condujeron a una clara fragmentación en el área que se manifestó, en sus aspectos más destacados en:
· Distintos modelos formativos ofrecidos, que se apoyan en diferentes concepciones curriculares, epistemológicas, pedagógicas y didácticas, lo que provoca una gran heterogeneidad de la formación inicial de profesores para la Enseñanza Media.
· Diferentes localizaciones y dependencias jerárquicas para estas formaciones.
· Distintas situaciones funcionales en la implementación de los distintos planes que están siendo ejecutados.
· Fuerte desaliento de los estudiantes del interior en algunas de las modalidades, lo que ha determinado el desgranamiento de la matrícula, la deserción y el rezago.
Los distintos planes que han coexistido durante estos últimos años, aplicándose algunos de ellos en distintas modalidades, son:
· En Montevideo:
en el Instituto de
Profesores Artigas (IPA), en el que se implementa
el plan 1986, de 4 años de duración. En el mismo la formación es presencial en
Ciencias de la Educación, Didáctica - Práctica Docente y formación disciplinar.
Los docentes desarrollan su trabajo exclusivamente en horas de docencia
directa.
· En el Interior:
a) en los Centros Regionales de Profesores (CeRP) en los que se implementa:
a1) plan 1997
con reformulación 2003, de 3 años de duración. En el mismo la formación es
presencial en Ciencias de la Educación, Didáctica - Práctica Docente y
formación disciplinar. Los docentes desarrollan su trabajo en cargos, en los
que están previstas horas de planificación y evaluación, coordinación, docencia
directa, asesoramiento y orientación a los alumnos, proyectos, investigaciones
y formación continua.
a2) plan 2005, de 4 años de duración, con similares características que el anterior.
b) en los Institutos de Formación Docente (IFD), en los que se implementa:
b1) plan 1977, de 3 años de duración, con modalidad semilibre. En él los estudiantes cursan reglamentados, en el IFD, con carácter presencial, las asignaturas generales; la Práctica Docente se cursa en forma presencial y está a cargo del Director del IFD y del Profesor Adscriptor. Los exámenes de las asignaturas específicas se rinden en carácter libre en el IPA, en Montevideo.
b2) plan 1986, de 4 años de duración, con modalidad semilibre, con similares características que el anterior; en Didáctica, en algunas asignaturas, se cuenta con docentes itinerantes del IPA que viajan al Interior organizando jornadas presenciales.
b3) plan 1986, de 4 años de duración, con modalidad semipresencial y a Distancia. Los estudiantes cursan reglamentados, en el IFD, en forma presencial, las asignaturas de Ciencias de la Educación; la Práctica Docente se cursa en forma presencial y está a cargo del Director del IFD y del Profesor Adscriptor. Los estudiantes están subsumidos en el plan 1992, reformulación 2000 y en el 2005 de Formación de Maestros. En la formación disciplinar los estudiantes trabajan por Internet, asistidos por profesores tutores, con materiales seleccionados por docentes contenidistas; se complementa este trabajo con jornadas presenciales organizadas regionalmente. Los exámenes de las asignaturas específicas se rinden en carácter reglamentado en Montevideo.
Los
docentes de los IFD trabajan en horas de docencia directa y de coordinación.
La estructura descripta muestra dispersión, fragmentación, y superposición de cometidos y funciones. En ella no sólo se desdibuja el ámbito de la Dirección de Formación y Perfeccionamiento Docente, sino además se refuerza la falta de racionalidad en la distribución de recursos humanos, materiales y económicos, sin evaluación de la situación y de cada emprendimiento.
Esta fragmentación afecta a los actores directamente involucrados: docentes y estudiantes, creando situaciones de desigualdad que se han denunciado reiteradamente.
Esta ATD reivindicó, en todo momento, a la Dirección de Formación y Perfeccionamiento Docente como la institución legítima en la cual debe planificarse, organizarse e implementarse la Formación Docente Inicial y en Servicio, así como el perfeccionamiento y actualización permanente del cuerpo docente a nivel nacional. Durante esta administración 2005 se concretaron medidas que atienden este reclamo; en este momento la formación y el perfeccionamiento docente públicos (en el ámbito de la ANEP), dependen, en su totalidad, de la referida Dirección.
Nuestro colectivo docente ha reclamado con insistencia la incorporación de sectores que no habían poseído una expresión institucional de representación democrática de esta índole. Recién este año se concretó la participación plena del colectivo docente de Formación Docente a la ATD, situación que celebramos, ya que permitirá recoger la complejidad de las experiencias en un proceso de revisión, reconstrucción y actualización donde se defina un nuevo Sistema Único Nacional de Formación Docente, que comprenda las demandas académicas y contextuales que el momento histórico y social determinan.
Nuestro colectivo está participando activamente en el proceso de construcción del Sistema Único de Formación Docente que se está desarrollando actualmente. En ese Sistema Único reclamamos, para la formación de profesores para Educación Media:
· Pensar el futuro de la Formación Docente a largo y mediano plazo, y no quedar atado a versiones inmediatas.
·
La construcción conjunta de un modelo educativo incluyente, que
tenga como objetivo el desarrollo humano integral.
· Cualquier nuevo proyecto que se emprenda debe partir de una detenida evaluación de la riqueza de los caminos recorridos por nosotros hasta ahora, para lograr una superación crítica y renovadora de la situación actual. Las transformaciones que proponemos no pueden ni deben elaborarse por una fracción de los protagonistas. Y es esa convicción la que nos marca la necesidad de conjuntar los esfuerzos de todos ellos, asumiendo constructivamente diversidades y conflictos.
· Instrumentar la articulación de los distintos componentes, como forma de conseguir la coherencia del conjunto del sistema.
·
Garantizar igual exigencia académica para las distintas formaciones.
· Carácter esencial de la presencialidad en la formación de grado, de acuerdo a razones didáctico-pedagógicas: entre otras, por la construcción de las relaciones dialógicas y educativas, que son fundamentales en la formación del futuro docente. Esto no debe implicar la aceptación de una única modalidad; se flexibilizarán las formas de instrumentación para que se concrete el derecho a la educación como cuestión de justicia.
· Privilegio de la desconcentración en la toma de decisiones y la descentralización geográfica-institucional de la Formación Docente. La formación docente debe estar al alcance de todos los interesados, cualquiera sea su ubicación geográfica. La descentralización, en este sentido, no puede significar descender el nivel de formación, ni perder la perspectiva del sistema único.
· El derecho a la educación con justicia social, lo que implica instrumentar mecanismos democratizadores; se deberá ampliar y mejorar el sistema de becas para los estudiantes, para continuar combatiendo el proceso de exclusión de grandes sectores de la población.
· Generalización de las horas de investigación y extensión a todos los docentes del área. Desde nuestra concepción, un docente debe ser creador de conocimiento, especialmente en Formación Docente. Es reconocida la relativa escasez de producción nacional sobre temas educativos, sobre todo centrada en el aula. Esta situación debe ser revertida; para ello los docentes deben tener, además de las horas de docencia directa, horas destinadas a la investigación.
· Fortalecimiento de la formación permanente y de posgrado, garantizando la igualdad de oportunidades para todos los docentes del país. Es imprescindible que el país ofrezca regularmente cursos públicos de posgrados para los docentes del área.