Aporte de la Juventud Socialista del Uruguay al Debate Educativo Nacional

 

Sres. Miembros de la CODE

Presentes

Saludamos a ustedes por organizar este proceso de Debate al que nos ha convocado el gobierno nacional.

El Documento que adjuntamos surgió del Encuentro Nacional de Educación de la JSU organizado por la Secretaría de Universidad y Asuntos Educativos, los días 9 y 10 de setiembre.

La metodología consistió en elaborar algunos documentos disparadores de la discusión  bajados a las distintas brigadas (24 en el interior y 5 en Montevideo),  que enviaron al Encuentro un representante por Brigada. Allí se discutió en talleres durante la primera jornada, y durante la segunda fueron aprobadas las distintas modificaciones, y propuestas de los talleres.

Adjuntamos entonces el documento emanado de dicho Encuentro Nacional.

Saludan a ustedes

Por Juventud Socialista

 

 

Daniel Arbulo          Verónica Pérez

Secretario General        Secretaria de Univ. Y Asuntos Ed.

 

 

 

 

 

 

 

 

Introducción

“Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera en que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables...”1 Instrucciones para subir una escalera. Julio Cortázar.

 

 

 

“Negaremos siempre fórmulas dadas.

Afirmamos siempre que tenemos que

cambiar junto a él, y no sólo

ofrecerle datos.”
La Educación como práctica de la Libertad.

Paulo Freire

 

 

 La propuesta de dar un Debate Educativo, debate en el que ya estamos, es por lo menos dinámica, fluida y cambiante. Este es, en tanto que proceso, un hecho que se retroalimenta merced de quiénes lo integran, de quiénes debaten y cómo lo hacen.

Es vital remarcar: de este debate no participan sólo los directamente implicados en el proceso educativo (entiéndase por ellos a los educandos, educadores, directores, funcionarios). De hecho esa no es la idea. Se pretende que este debate adquiera el más amplio espectro de actores, de participantes; que hablen del tema todos y cada uno de los ciudadanos y ciudadanas.

La premisa anterior se sustenta en un modelo conceptual interesante: gobernar es algo que puede hacerse considerando innumerables variables. Una de ellas es el tiempo. Y como también todos bien sabemos, el proyecto de la izquierda que conformamos no es un plan para una magistratura, ni siquiera para dos; pretende ser un proceso que cambie las bases de nuestra sociedad, de su economía, de su inserción exterior, de su salud: de su educación.

Eso le corresponde a la izquierda. Que el Frente Amplio pueda o no hacerlo va en nuestras manos, en nuestro tiempo. Pero la idea de fondo, la inmanente a esto sigue siendo la misma: cambiar el mundo, arrancando por la esquina.

Este es el punto donde ambas temáticas se cruzan: sentar las bases de una nueva sociedad necesariamente implica modificar la manera en que esta aprende, lo cual incluye el modo en que los nuevos individuos se insertan en ella. El proceso socializador que vivimos (o sufrimos) los individuos viene dado e influido por los lugares en donde nos movemos, y de los valores con que estos están impregnados.

Descontando la familia, la escuela aparece como un lugar central. Y así toda la cadena del sistema educativo: trascendiendo este primer momento en la vida humana, el modo en que los individuos aprendemos y aprehendemos la sociedad sirve para amoldarnos a ciertos modos de pensar y vivir en ella, de manera mental y comportamental.

Por tanto, cambiar una sociedad implica cambiar su sistema educativo.

Según hemos podido conceptualizar, el mismo tiene, según nuestro análisis por lo menos tres niveles, diferenciables en tiempo y espacio.

En tiempo, las consecuencias, los planteos y las conclusiones del mismo pueden expresarse considerando el corto, mediano y largo plazo. Puede, luego de darse el Debate, que se llegue a medidas concretas, a esbozos de políticas educativas para afectar por igual los tres niveles de tiempo. Evidentemente, las medidas para el corto plazo, para el “ya”, serán las más visibles, las más evidentes, y quizás por lo mismo las más efímeras.

Por espacio, los mismos resultados se podrían medir en su profundidad. ¿A qué nos referimos? A que damos por seguro que aparecerán durante el Debate distintos niveles conceptuales de análisis, que obviamente incidirán en los niveles de reclamos o reivindicaciones subsiguientes, que pueden agruparse (según el criterio que manejamos) en tres niveles más o menos definidos.

El primero, absolutamente material, empírico, observable: a nuestra educación le faltan cosas por todos lados (eso es evidente y en parte eso provoca este Debate), aparecerán reclamos del tipo “2° B se llueve”. Este nivel del reclamo o del análisis es, si se quiere, el menos profundo, dado lo evidente del planteo, lo visible del mismo. Creemos que se debe atender estos reclamos, sin duda. Pero también creemos que el Debate debe pasar por lugares algo más profundos.

Así vemos que en un segundo nivel de profundidad se encuentran las propuestas correctivas, reformistas o revolucionarias para nuestra educación. Y cuando hablamos de propuestas lo decimos en el sentido concreto de las mismas: ideas, puntas, líneas de acción aplicables desde el Ministerio de Educación o cualquier ámbito público, y quizás en alguno del privado. Planteos concretos para problemáticas concretas, que dirijan el rumbo de nuestra educación en un sentido u otro.

El tema es que ESE rumbo u otro se desprende de una visión de educación, de hombre y de mundo inmanente al modelo que pretendamos. Como elegir un paradigma para elaborar un modelo. Este es el tercer nivel de profundidad; el más hondo. El que debate sobre el hombre, su conciencia, el papel del mismo en este sociedad, los pasos para cambiarla. Que discute el carácter positivista de nuestra educación, que aporta nuevos enfoques (que ya existen, pero que aquí nunca se aplicaron), que cita a Paulo Freire, que evoca el carácter de educación integral del individuo, que significa más educación física y sobre todo más educación en arte, y que lo concibe como un proceso que nunca, nunca acaba. Y demás.

Es este un buen lugar donde depositar las fuerzas militantes con las que contamos todos porque, también parece que no, es esta la primera vez en nuestra corta historia como país en la que podemos hacer algo como esto: sentarnos todos en diversos lugares a discutir qué educación queremos.

 

 

 

 

Educación en Derechos

 

 

¿Qué entendemos por Educar en Derechos?

 

 

Nos gustaría comenzar planteándonos algunas preguntas: ¿es posible Educar en Derechos? ¿para qué Educar en Derechos? y, finalmente ¿cómo Educar en Derechos? Todo esto puede parecer una maraña de preguntas demasiado inabarcables para considerarlas todas juntas. Sin embargo, responder una de ellas, nos llevará inevitablemente a responder las demás.

Creemos que Educar en Derechos no solamente es posible, sino necesario. Esta concepción de la educación no es solamente tomar en cuenta la Declaración de los Derechos Humanos, ni que un docente se pare frente a un grupo de alumnos (cualquiera sea sus edades) a recordarles que para obtener respeto hay primero que respetar. Educar en Derechos implica un proceso cuyo punto de partida es la diversidad, y cuya meta es la equidad, la igualdad de oportunidades para todos y para todas, sin distinción alguna. Es tomar en cuenta las particularidades, las experiencias diversas, los bagajes culturales propios de cada individuo, colectivizarlos, aprovecharlos, y partiendo de ellos construir el conocimiento. Conocimiento que nos permita enriquecer nuestra vida, posibilitarnos proyectar una sociedad mejor desde el respeto, la tolerancia, la paz, la justicia y la verdad.

Este proceso debe incluir a todos los actores del sistema educativo para que el cambio hacia una educación liberadora, igualadora y no discriminadora sea un proceso construido por la sociedad toda.

La educación en Derechos implica una apertura de todos, hacia aquellos que comparten con nosotros el mismo camino, y el esfuerzo por concientizar a aquellos que no lo hacen.

Esta forma de ver a la educación como una herramienta para garantizar la verdadera libertad que parte de iguales oportunidades de desarrollarnos como individuos y como sociedad, como herramienta para ejercer plena y concientemente nuestros derechos, es una instancia más, un paso más en el camino hacia una sociedad sin oprimidos ni opresores, sin explotados ni explotadores.

 

 

La educación en derechos y la concepción de la educación.

 

 

Las diferentes visiones de la sociedad implican una visión de educación consistente con cada una de ellas. Así es que como hemos visto durante mucho tiempo, la derecha concibe a la educación como un instrumento de dominación, en el más amplio de sus significados. Es a través de ella y en ella que reproduce las relaciones de opresión que implica, entre otras muchas cosas la relación docente-alumno. Esto se acentúa en la medida que las individualidades y la diversidad de experiencias, aptitudes y subjetividades de cada uno se sacrifican en pos de la “igualdad”, transformando al individuo en un simple depósito de conocimiento, y no en un constructor del mismo.

Por otro lado no debemos olvidar que si bien la educación reproduce los sistemas, es una herramienta tan poderosa, que lenta y paulatinamente es capaz de cambiarlos. He aquí la importancia del lugar desde el que nos paramos a ver el sistema educativo, de cómo lo concebimos, de qué contenidos se incluyen y de qué es lo que pretendemos garantizar.

La reproducción de los modelos de exclusión social es un fenómeno que debemos detener. No queremos detenernos aquí en analizar los por qué de la deliberada pauperización por parte de los sucesivos gobiernos de los partidos tradicionales, tanto a nivel de contenidos producto de la reforma educativa del año 1996 (en el caso de la enseñanza secundaria), como a nivel presupuestal. Este fenómeno afecta a todo el sistema educativo y se traduce, en escuelas y liceos sin infrestructura edilicia, sin materiales de estudio, y docentes y funcionarios mal pagos, además de falta de docentes, cursos superpoblados y facultades que se caen a pedazos en nuestra Universidad, entre otros problemas que afectan a nuestra principal casa de estudios. Todo esto no es casual y responde a la concepción que antes mencionábamos que tiene la derecha de la educación, esta es también una forma de reproducir este sistema de exclusión, donde sólo unos pocos privilegiados debieran obtener los beneficios de la educación.

 

¿Cómo podemos cambiar esta realidad? ¿Cómo la educación en Derechos modifica esta realidad?

Algo es claro, los aspectos presupuestales escapan a las posibilidades de esta propuesta educativa. Pretendemos poner el énfasis en otro aspecto, pero no nos es ajeno el hecho de que un adecuado presupuesto es altamente beneficioso, y que nos hace el camino mucho más sencillo.

 

¿Qué proponemos? ¿Cómo entendemos a la educación en Derechos?

 

Garantizar el ejercicio de la libertad de las personas no es una tarea sencilla, depende de muchos factores, pero entendemos que el acceso a la más amplia información y a una formación integral son factores fundamentales. A esto debemos sumarle el respeto a las particularidades de cada individuo, a través de las cuales, todos y cada uno de nosotros estructuramos nuestra personalidad y desarrollamos nuestras capacidades en el constante proceso de construcción y reconstrucción de nuestras vidas y de nuestra sociedad.

No estamos proponiendo aquí la creación de ninguna asignatura que se llame “Educación en Derechos”, por el contrario, entendemos que esto va más allá de la currícula; esta concepción debe atravesar en forma transversal a todo el sistema. No podemos reducir a un espacio determinado el respeto, la tolerancia, la verdad. Bregamos por la construcción del conocimiento desde la diversidad, partiendo de nuestras diferentes experiencias, realidades, culturas, preferencias sexuales, género y clases sociales, para que todos podamos ejercer nuestro derecho a la igualdad desde la diferencia. Vale aclarar que entendemos a la igualdad como equidad, no como igualamiento arbitrario. No creemos que todos somos iguales, sino que todos tenemos derecho a tener las mismas oportunidades de elección y de desarrollarnos como seres humanos completos. Esta es la única forma de garantizar el libre ejercicio de nuestros Derechos. Debemos poder conocernos a nosotros mismos y a los que comparten con nosotros la sociedad en la que vivimos, para poder reconstruirla y transformarla en una sociedad más justa e igualitaria.

 

 

La construcción de la memoria colectiva y el pasado reciente.

 

 

Proponemos discutir este tema en particular por uno de los aspectos que implica la educación en Derechos y la igualdad de oportunidades. Estamos convencidos que conocer nuestro pasado reciente nos hace más libres, nos permite juzgar los hechos del pasado no sobre lo que nos es dado como verdad, sino en base a nuestra propia construcción de ese conocimiento. Sólo la verdad, sin ocultamientos puede liberarnos de la opresión.

El Uruguay como Estado y como sociedad, están sufriendo cambios que suponen la apertura de la verdad, hasta ahora oculta, de muchos de los hechos sucedidos en la última dictadura cívico militar. Muestra de ello, es la reciente creación de la Dirección de D.D.H.H, en la órbita del M.E.C. Esta Dirección está realizando un trabajo de investigación en distintos ámbitos, dentro de los que se incluyen el Ministerio de Relaciones Exteriores, el Ministerio de Defensa Nacional y el Ministerio del Interior. En esos archivos, existe un gran cúmulo de información sobre nuestros desaparecidos, los perseguidos y los presos políticos, así como de sus familias y organizaciones, políticas, sindicales y sociales. Por otro lado, se ha incluido la Historia reciente en los programas de secundaria. Si bien ya estaba incluida en los programas de Historia del plan 96, se le ha cambiado el sentido. Se está poniendo mayor énfasis en este período, para lo cual se están realizando textos que permitan sortear el escollo de la falta de material de estudio. Esto es posible solamente en el marco de un gobierno del Frente Amplio, y es muestra de que nuestro gobierno concibe de forma diferente la educación.

La reflexión sobre estos temas permitirá que nuestra sociedad no sólo conozca la Historia uruguaya con mayor claridad y en forma completa, sino también contribuirá a la formación de un contexto social e histórico más justo y equitativo.

 

 

 

Educación en sexualidad

Luego de las reflexiones entorno al lugar de privilegio que deben tener los derechos en todo proceso educativo, haremos hincapié en lo que respecta específicamente a los sexuales y reproductivos y profundizaremos en lo que hace a una educación que brinde las herramientas necesarias para el libre ejercicio de los mismos.

En este sentido, la Educación en Derechos ha de tomar en cuenta que no existe formación integral del sujeto, de no incorporarse aquellos conocimientos referidos a los derechos sexuales y reproductivos.

Es así que hemos de pensar en una formación técnica y específica para aquellos encargados de transmitir las ideas referidas al ejercicio pleno de la sexualidad, como áreas específicas dentro de la currícula que den lugar al desarrollo y debate de dicha temática.

Es sabido que en la actualidad, las generaciones mayores acarrean un bagaje de prejuicios, tabúes y miedos que, sumados a la ignorancia con respecto a las dimensiones de la sexualidad, limitan la capacidad potencial de trasmitir las “enseñanzas” referidas.

La noción acerca de la sexualidad, entendida como conjunto de experiencias, conocimientos, actitudes, valores y comportamientos, suele ser aprendida en el relacionamiento con el resto de la sociedad (familia, grupos de pares, medios de comunicación, etc.). Nos referimos a ella como una de las formas que toma la comunicación y como un derecho básico que tienen los individuos; dar y recibir afecto, así como disfrutar del placer constituye parte de nuestras necesidades.

Por lo antedicho, concebimos la educación en sexualidad no sólo como un derecho de todo sujeto, y por lo tanto una obligación que debe ser impartida por el sistema educativo formal en primaria y secundaria, sino como una herramienta, un elemento emancipador. Siempre que el sujeto se percibe a sí mismo como sujeto de derecho, identificando sus DD SS Y RR, será libre de ejercer su ciudadanía con responsabilidad. Asimismo, esta dimensión resulta fundamental para poder ampliar las oportunidades a la hora de integrar más sujetos en un plano equitativo.

En cuanto al plano psicológico, la mitificación que rodea a la sexualidad, en ocasiones provoca angustias y crisis identitarias que pueden derivar en sentimientos de soledad y, siendo que la sexualidad constituye uno de los vínculos más profundos entre los seres humanos, provoca grandes dificultades de relacionamiento.

Concretamente, las situaciones problemáticas como los embarazos adolescentes, la propagación de las enfermedades de transmisión sexual y las relaciones sexuales displacenteras o forzadas, están directamente relacionadas con la falta de ámbitos de discusión y formación en lo que respecta a métodos anticonceptivos (de barrera cuando se trata de la protección frente a las ETS) así como su correcta utilización. En el entendido que una relación forzada puede ser altamente traumática, la salud mental sólo es posible si se poseen los conocimientos al respecto. En esta área específica debería los educandos deberían de estar acompañados por un equipo multidisciplinario radicado en el propio centro, que pueda coordinar diferentes acciones, tanto con los educandos, como con sus padres y con el propio equipo docente del centro.

Finalmente, sin pretender hacer un resumen de los argumentos desarrollados a través del documento, volvemos a enfatizar que la educación sexual es un derecho humano básico y como tal es responsabilidad del Estado garantizar a los individuos el acceso y difusión de una información científica, plural y pertinente sobre todos los aspectos necesarios para que, como ya se ha citado en alguna campaña, nuestros derechos sexuales y reproductivos se conviertan en hechos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Educación de cara al País Productivo

 

 

El nuevo gobierno nacional ha comenzado a trazar una serie de políticas de largo plazo, tendientes a la conformación de un país que se ponga de cara a la producción. En ese sentido, la educación se presenta como una herramienta fundamental para que este proyecto; de la mano de políticas sociales, de innovación y enfocadas a un nuevo proyecto de país, se lleve a cabo de forma integradora y sustentable.

Será a partir de una nueva concepción, que las personas podrán ser partícipes y creadoras de ese futuro, pero para ello es indispensable, entre otras cosas, enfocar las estructuras educativas[1], a ese fin.

 

Problemas de la educación actual con respecto al país productivo.

 

Entendemos que toda educación ha de ser formadora de sujetos integrales en primera instancia, pero también de ciudadanos y de trabajadores. Estas tres premisas son hoy en día prácticamente indiscutidas; sin embargo debemos detenernos mejor en la tercera, dado que depende del enfoque que le demos, es el tipo de ciudadanos y personas que tendremos.

La estrategia de país productivo apunta a la formación de ciudadanos plenamente libres, o sea, que no se limite a la formación de un asalariado que solamente sea fuerza de trabajo. Asimismo, se debe pensar en el crecimiento humano, no solo en el sentido económico sino en el desarrollo intelectual y de carácter ético-moral.

Debemos tener en cuenta que el país productivo pasa por la especialización de la producción, ya que nuestras dimensiones, tanto geográficas como de mercado, limitan nuestra competitividad en precios y volúmenes.

En este momento, nuestra orientación tecnológica y de conocimiento, no se adecua a la realidad productiva ni al proyecto de país sustentable que nos planteamos a largo plazo. Por el contrario, nuestra realidad educativa de cara a la producción, se limita a la vieja concepción de “recuperar un sector de la población habitualmente marginado”, con el objetivo de insertarlo en el mercado laboral de una manera bastante discriminatoria y elitista, para nuestra concepción de educación y sociedad.

 

La principal institución dirigida a la educación técnica en nuestro país es el actual Consejo de Educación técnico profesional (ex UTU). En ella encontramos una amplia variedad de carreras técnicas que no encuentran inserción en el mercado laboral, hecho que se explica básicamente en dos problemas:

 

1.La desactualización de las carreras, tanto por la escasa o nula innovación de procesos, maquinaria y formaciones, como por la descoordinación de las carreras técnicas entre sí, y aún por la brecha en calidad que hay en la misma carrera en una locación u otra. Todos estos elementos naturalmente atentan contra una renovación de la Educación Técnica.

2.La falta de herramientas que apunten a la sustentabilidad comercial de los oficios.

 

Ambos problemas generan un gran freno a cualquier plan de desarrollo sustentable. La desactualización por estar desenmarcada de la actividad productiva que lleva adelante el país, más aún si esta es obsoleta, y la falta de herramientas comerciales porque limitan la inserción laboral tanto del trabajo asalariado, como trabajo independiente o colectivo.

 

A su vez identificamos otros dos grandes problemas:

 

ü                      Desprestigio de la CETP, dado fundamentalmente por los problemas que visualizamos anteriormente; y sumado a los prejuicios sociales y muchas veces discriminatorios creados en torno a la institución. Suele visualizarse a los estudiantes de eta formación, como personas de poco potencial intelectual y a su vez habitualmente relacionados con bajos estratos sociales. Debido a los recortes presupuestales que terminaron en la disminución de carga horaria, y dada la necesidad del CETP de formar trabajadores, se practicó una formación en cursos específicos de las carreras, dejando de lado materias que no eran relevantes para la formación como literatura, historia, entre otras. Profundizando así el desprestigio de la formación impartida.

ü                      La formación docente específica en este momento sustentada por el Instituto Normal de Educación Técnica (I.N.E.T.), instituto que ofrece cursos de reciclaje, orientados a profesionales universitarios, los cuales en pocos meses se “capacitan” para dar, inclusive más de una materia.

 

Finalmente, en lo que respecta a la formación técnica agropecuaria, además de compartir algunas de las problemáticas antes mencionadas, hay instituciones que no se encuentran ubicadas en el espacio geográfico indicado, como escuelas agrarias en el medio urbano, desestimulando así la inserción del técnico en el medio rural.



3.                     Los objetivos de la “nueva educación” de cara al país productivo

 

Como observamos en el punto anterior, encontramos muchos problemas que nos indican claramente la necesidad de repensar la educación técnico profesional.

En primer lugar debemos partir de la base que para lograr una reforma estructural en necesario, aunque sea en una primera instancia una inversión inicial que permita regenerar las herramientas objeto de prácticas educativas. En consonancia con esto, el proceso de actualización pasaría, a grosso modo, por:

 

ü                      Actualización de las maquinarias obsoletas, que habilite a los estudiantes hacer uso de tecnologías acordes a los tiempos que corren, de manera de lograr una mejor inserción laboral, que acompase a las nuevas formas productivas.

 

ü                      Generación de nuevas carreras, adaptándolas al nuevo esquema productivo del país. En ese sentido, deben replantearse las carreras actualmente existentes dándole mayor preponderancia al perfeccionamiento en aquellas orientaciones que el país requiera y menos a aquellas que, si bien en su momento fueron necesarias, hoy no lo son tanto, pero que a través de una reforma seria y bien pensada pueden ser reformuladas.

 

ü                      Formación en métodos de inserción laboral; en consonancia con el proyecto de país productivo, deben fomentarse el sistema cooperativo, la unión de técnicos en equipos multidisciplinarios de una rama de producción, y la creación de empresas unipersonales, entre otras, para que de esta manera cuenten con una salida laboral sostenible en el tiempo, y con ciertas garantías hoy difíciles de consolidar saliendo al mercado laboral como empleado, socializando el espíritu emprendedor. Transitamos en un proceso de desarticulación de las relaciones patrón obrero y un mejoramiento de las existentes. Como complemento a lo anterior, debe existir un mínimo de conocimientos acerca del desarrollo local y las actividades específicas de la región, para permitir un fortalecimiento de las acciones productivas en todo el territorio nacional.

 

ü                      La formación en actividades técnico productivas deben ser enfocadas al proceso de especialización que nuestra economía requiere; especialización que debe empezar desde el aula y continuar en la práctica profesional. Esto no es posible, en las actuales condiciones docentes.

 

ü                      Aumentar la calidad de la formación docente; reestructurando la actividad del I.N.E.T, brindando las herramientas pedagógicas, psicológicas, didácticas y técnicas del docente de CETP buscando la revalorización de su labor y de la institución. A su vez, la formación en los tres primeros aspectos debe buscar la manera de coordinar con los Institutos de Formación Docente del interior, buscando una mayor descentralización. La orientación del mediano plazo deberá  tender a una total cobertura de docentes formados. De todos modos hasta llegar a este objetivo es fundamental comenzar a desarrollar planes, y programas que permitan la formación de aquellos docentes que carecen de formación pero que están dictando cursos. Esto es en el corto plazo, ya que como diremos más adelante en tendemos que toda la formación docente debe pasar a la esfera universitaria

 

Buscar la revalorización de la institución a través de la aplicación de las propuestas antes mencionadas, buscando eliminar prejuicios sociales y discriminatorios. La revalorización también pasa por los encadenamientos que puedan surgir entre las formas antedichas de organización y las otras ramas de actividad productiva.

 

 

Adecuar las tecnicaturas agropecuarias y agroindustriales a las nuevas necesidades. En primera instancia, y en consonancia con lo anterior, los técnicos agropecuarios han de radicarse en el medio rural, para lo cual es necesario llevar las escuelas al campo. Además, dichas carreras deberán pasar por los cambios mencionados en los ítems anteriores: actualizar las técnicas implica profundizar en sistemas intensivos de producción de calidad, en interacción con la producción artesanal y la pequeña industrialización (lechería, granja, etc.), logrando también sus propios encadenamientos hacia adelante con la industria grande, la cual se verá fomentada en este nuevo marco de mejoras cualitativas. Implica también generar carreras inexistentes en la esfera pública, principalmente en la agricultura y muy especialmente en silvicultura, llevándolas, por supuesto, a las regiones especializadas.

 

ü                      Consolidar las carreras en servicios. Si bien las carreras turísticas muestran un buen desempeño, la formación administrativa puede mejorar considerablemente, más aún si pensamos en una mejor coordinación con la UdelaR, tema que ahondaremos en el próximo apartado.

 

 

 

 

4.                     El papel de la UdelaR

 

“Se potenciará y jerarquizará la educación técnico profesional en consonancia con el desarrollo productivo, la ciencia, la tecnología y la innovación. En particular con la coordinación de ANEP y la UdelaR se crearán varias carreras tecnológicas en áreas industriales y agroindustriales.”

Desarrollo productivo sustentable implica nuevo esquema de producción, y este es inseparable del cambio. Sin embargo, para que este sea perdurable, el cambio debe ser permanente; cambio permanente implica formación permanente.

Dada la escasez de recursos, no podemos darnos el lujo de tener educación redundante, y menos aún de distinta calidad. La Universidad de la República no debe estar ajena a los procesos educativos de la “nueva ETP”, es más, deberá coordinar con ella formas mediante las cuales los técnicos puedan profundizar sus conocimientos teóricos y adquirir las nuevas herramientas que la investigación universitaria brinde. Sería deseable que en un sistema nacional de educación las carreras terciarias de educación técnica puedan ser reconocidas. Esto refiere a una horizontalidad necesaria dentro de ese posible sistema, que permita la formación permanente.

Asimismo, debe incluirse a los actores de la CETP en los proyectos de extensión universitaria; todos estos puntos tienden a considerar el rol de la UdelaR como motor de la formación terciaria a nivel nacional, su compromiso con la inclusión social, y el compromiso histórico de estar profundamente arraigada a la sociedad y sus problemas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Autonomía y Cogobierno: Estructura y Participación

 

 

“Para los socialistas la participación constituye una práctica de real Democracia, de auténtico ejercicio de capacidad de decisión popular, en las cuestiones nacionales y también en la vida cotidiana. (...) Es un proceso de aprendizaje de valores de convivencia social, diametralmente opuestas a las del individualismo y la competencia que internaliza el sistema capitalista”. Democracia Sobre Nuevas Bases. Partido Socialista del Uruguay

 

 

Los socialistas hemos sido impulsores de la radicalización y profundización de la Democracia. La democracia que nosotros queremos es la que se basa en la figura del ciudadano como principal sujeto de acción política. Un ciudadano es una persona que dispone de las herramientas para hacerse oír, para transformar la realidad que lo rodea.  Así el concepto de ciudadanía viene de la mano del concepto de participación. La ciudadanía de construye y ejerce desde la participación.

Lo anterior es especialmente aplicable a la educación formal de nuestro país. 

Es importante señalar antes de entrar en las formas de Gobierno de la Educación, la vocación de nuestra legislación por la Autonomía de la Enseñanza.

 

“La Enseñanza Pública Superior, Secundaria, Primaria, Normal, Industrial y Artística, serán regidas por uno o más Consejos Directivos Autónomos”.  Artículo 202 de la Constitución de la República.

 

 

La Constitución de la República consagra la Autonomía de toda la Educación Pública. Se infiere de lo anterior que el CODICEN tiene absoluta potestad para mandar en los temas de la enseñanza inicial, primaria, secundaria y técnica.

Sin duda esto es así,  pero es deseable y necesario que toda la educación pública tenga un grado superior de descentralización y esto pasa sin duda por la existencia de una educación participativa, cuyos actores directos y toda la comunidad puedan construir.

Pasa entonces por una cogestión en cada centro educativo y por un gobierno de la educación cogobernado.

 

 

 

Centros Educativos

 

Entendemos que la gestión de los centros educativos debe ser compartida por la comunidad que allí se encuentra, y según el nivel (inicial-primaria, ciclo básico-bachillerato, esto comprende al CETP en el nivel correspondiente), deben atribuírseles responsabilidades en este proceso a los propios educandos.

Sigue siendo importante la figura del director como responsable del lugar, y valga la redundancia quien dirige el mismo, sin embargo es importante que la comunidad se sienta parte del centro y que el director no sea “eterno”, es decir que proponemos el concurso por la dirección de los centros en cualquiera de sus niveles, a término. Cumplido el período se vuelve a ser maestro o profesor. Esto intenta romper con la lógica extremadamente verticalista que tiene la Anep y que naturalmente atenta contra el tipo de educación que queremos.

Otro punto esencial a los efectos de la integración de la comunidad en los centros, de la educación en derechos, y de la formación integral de los educandos, es la existencia de equipos multidisciplinarios afectados a ese centro, que puedan tener tareas específicamente en educación en derechos, pero que puedan brindar apoyo tanto a educandos como educadores, funcionarios y padres.

 

 

Nivel: Inicial - Primaria

 

En los niveles inicial y primario debe estimularse mediante formas lúdicas u otras el desarrollo de los derechos y obligaciones, de los valores de solidaridad y equidad, y del desarrollo desde la más temprana edad de la creatividad y de la capacidad crítica del educando. En estos niveles valoramos como muy importante el desarrollo de un vínculo entre la Institución escolar y los padres, que sea intenso y que no se restrinja, como lo hace al día de hoy, al apoyo económico que puedan brindar las APAL a las escuelas. Asimismo también la incorporación de funcionarios no docentes y maestros en este proceso es sumamente importante.

 

 

 

 Nivel: Ciclo Básico

 

El ciclo básico es una muy buena instancia para ir incorporando a los educandos a los procesos de toma de decisiones del propio liceo.

Para ello pueden existir modalidades del tipo delegados de clase electos por sus pares en todo el ciclo básico, que conformen un consejo estudiantil cuyos cometidos sean propositivos (infraestructural, extracurricular) en distintas áreas del liceo, e integrados de forma quincenal a la gestión del Instituto,   que como mencionábamos líneas antes debe naturalmente estar integrada por los actores que la componen. Para el caso dirección, docentes, funcionarios. Se intenta que los estudiantes de CB puedan tener su propia voz en los ámbitos formales del liceo, y garantizarles, en el caso de que vayan a un liceo únicamente de CB, una ámbito desde donde incidir.

Esto intenta hacer que los centros educativos sean más que la dirección, y que todos quienes están involucrados se sientan parte de la comunidad educativa. Lo mismo aplica a la educación técnica.

 

 

 

 

 

 

Nivel: Bachillerto

 

En este nivel es importante establecer un Consejo de Centro en el que estén estudiantes, docentes, dirección y funcionarios, que puedan cogestionar el centro buscando los acuerdos correspondientes para el mismo.

El Consejo de Centro deberá tener a su cargo el diseño, planificación, monitoreo y evaluación de Proyectos Institucionales, entre otras competencias.

Es importante también que de ser un centro con CB y Bachillerato, los estudiantes de CB puedan establecer los vínculos con sus pares de Bachillerato que estén en el Consejo del Centro.

 

 

Cogobierno de la Educación

 

En este sentido zanjada la cogestión en los Centros, queda pasar al Gobierno de la Educación.

Para nosotros son sumamente importantes los procesos de radicalización y profundización de la Democracia, y sin duda el Cogobierno de la Educación propende a ello.

 

Consejos Desconcentrados

 

Es fundamental que los Consejos Desconcentrados  tengan un protagonismo mayor en las políticas educativas a llevar adelante.

La integración de los Consejos debe contemplar exclusivamente a los actores (Maestros/ Profesores, Directores, Funcionarios), propuestos por los órganos que correspondan.

 

CODICEN

 

Es deseable que la integración del CODICEN, se dé con la participación en el proceso de elección de los actores de la educación, es deseable y necesario, pero también es importante que toda la sociedad se sienta integrante de este proceso, por lo que el Parlamento entendemos debe poder designar miembros del Consejo Directivo Central, que puedan ser representantes de quienes deben de participar en la construcción de ciudadanía (padres, egresados del sistema secundario, ciudadanos en gral.), a través de la educación, pero que no están vinculados directamente a la actividad educativa.

Los demás integrantes serán naturalmente los directamente involucrados en la Educación, Docentes y Funcionarios.

 

 

Formación Docente

 

No quisiéramos terminar nuestro aporte sin  tocar el problema de la formación docente, que como hemos señalado antes es central en todo el proceso. Asociado parte de esto es la inexistencia de una evaluación del desempeño docente, en la que los educandos, naturales evaluadores, sean incorporados. Es imprescindible para una mejora en la calidad de la enseñanza, la implementación de una evaluación estudiantil del desempeño docente, que colabore en la mejora permanente de la calidad docente.

Entendemos que toda la formación docente (primaria, secundaria y educación técnica) debe pasar a la órbita de la Universidad de la República, intentando así no duplicar servicios. Esto permitiría lo anterior, además de un refuerzo en la capacidad instalada en todo el país, aprovechada no sólo para la formación docente, sino para una mayor y mejor descentralización universitaria.

Es impensable una nueva educación que no contemple la significación de la función docente, y la profesionalización de la carrera.

Para finalizar queremos como socialistas un Sistema Nacional de Educación descentralizado, profesional, equitativo y comprometido con toda la sociedad.



[1] Al hablar de estructuras educativas nos estamos refiriendo a todos los subsistemas y a la coordinación sistémica necesaria.