HACIA UNA NUEVA LEY DE EDUCACIÓN

Aporte de FUCVAM

 

En el marco del actual debate educativo es imprescindible dejar constancia de los aportes que desde FUCVAM (Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua) consideramos imprescindibles en una futura nueva ley y que claramente establezca intereses de clase, una clara prevalencia de los intereses públicos por sobre los intereses privados y contemple a los sectores mas sumergidos de nuestra sociedad.

 

Vivienda y educación

 

             Partimos de la concepción de vivienda más avanzada y teniendo en cuenta que es un derecho universalmente reconocido, el cual buscamos ejercer de la manera que históricamente desde nuestros pioneros hasta el presente hemos cultivado generación tras generación, esto es a través de la cooperación y el esfuerzo compartido. Hablamos entonces de una vivienda compuesta no solo de los materiales que componen su estructura sino, además, es una vivienda con ideología, con un componente no menor que es la experiencia de construcción. Y esta palabra comprende no solo el esfuerzo físico de levantar nuestras propias casas sino el hecho tangible de aportar a lo largo y ancho del país el esfuerzo en la construcción de una sociedad que se edifique sobre bases distintas.

 

Educación como un derecho universal

 

La educación es un derecho de tod@s. Planteamos una educación para tod@s y a lo largo de toda la vida, como un objetivo impostergable como país. Por eso entendemos fundamental, entre otras medidas, reconstruir los programas de capacitación para adultos, a nivel de educación Primaria, Secundaria y UTU.   

Pretendemos una educación como responsabilidad de toda la sociedad y del Estado en beneficio de tod@s y en términos igualitarios, donde se promueva la responsabilidad de la población, que logre sentirse incitada a participar de manera activa, de manera crítica y constructiva en los procesos y en las estructuras educativas; sobre todo cuando se habla de autonomía y co-gobierno.

 

Entendemos la autonomía en tres aspectos:

 

1-     Presupuestaria

 

-       Fijar un presupuesto acorde al PBI y cada rama de la educación decidirá en qué invertirá de acuerdo a sus necesidades. A su vez, cada Centro educativo, con la intervención de todos los actores, tendrá competencia para decidir en que serán usados esos recursos asignados.

 

-       Más allá del presupuesto asignado por el  Estado, tener la posibilidad de autogestión, vendiendo investigación, innovación y producción en los casos que sean posibles.   

 

 

2-     Política

-       Designación de las autoridades y sus competencias con la mayor participación de los involucrados.

 

3-     Técnico-pedagógica 

-       Está directamente relacionada con los roles y la formación docente.

-       Implica mayor poder de decisión de los actores involucrados en los centros educativos.

 

Creemos conveniente y necesario que se generen espacios en los ámbitos educativos a los efectos de desarrollar la imaginación y la creatividad de sus participantes, donde los principios del cooperativismo (sobre todo el 7º “Compromiso con la comunidad”) presidan el accionar de los mismos.

Nuestra experiencia habla de la necesaria articulación entre la teoría y la práctica y sabemos que cuesta mucho llevarla  a la realidad,  pero tenemos que lograrlo para no parcializar la formación de los estudiantes.  Por eso, se nos hace imprescindible vincular educación y trabajo. El trabajo colectivo entendido como la capacidad del ser humano de transformar su entorno.

“Los lugares de trabajo no son únicamente centros de producción. También lugares de encuentro. Es en ellos que las nuevas ideas sociales y las ideologías se desarrollan. Es también allí que se prueban nuevas técnicas y se las pone en práctica.

Además, es también allí en donde se modela la actitud de las personas hacia los conocimientos y su formación. En los lugares de trabajo en que la capacidad creativa del ser humano es valorada, surgen nuevos e inesperados conocimientos, constructivos y válidos para la producción.

Es por tal razón que los lugares de trabajo deben ser transformados en apasionantes entornos de aprendizaje.”[1]

 

La educación y la participación como factor de cambio  

 

De esto se habla hace muchos años. Estamos convencidos de que la educación es un factor de cambio, pero no es “omnipotente”, es más, ha sido un factor de cambio regresivo en la historia reciente de nuestro país, con el invaluable costo de generaciones enteras de estudiantes formadas en posiciones adversas a los ideales de sus padres, que tuvieron que vivir la experiencia de la deformación de sus descendientes en lugar de vivir el goce de su formación renovada. 

Es necesario que cada día haya más educación para toda la población porque el país es uno solo y los ciudadanos son todos iguales en todas partes.

A nosotros, como organización social,  nos compete actuar como órgano de denuncia de todo lo que tiene que ser ampliado, corregido, mejorado, proyectado, con una visión renovada de la educación. De alguna manera es necesario crear lo que no existe al servicio de la sociedad, e instalarlo; hay que financiarlo y estimularlo. Es necesario cubrir todas las actividades que hasta ahora el Estado debió haber desarrollado de otra manera; para ello la participación activa de todos los involucrados es imprescindible. La educación no se convertirá en un factor de cambio si no hay  participación.

FUCVAM, ha transitado el camino de la participación generando una estructura de modelo cooperativo con sus diferentes órganos de participación directa e indirecta, que contiene, para sus miembros, un fuerte componente educativo, fundamentalmente en lo que tiene que ver con el ejercicio de derechos y deberes, la toma de decisiones y la resolución colectiva de los problemas comunes.

La experiencia cooperativa lleva a una toma de conciencia del poder de lo colectivo, a dejar el individualismo. Se aprende a dejar de ser “yo” para pensar y actuar como “nosotros”. Se vive la participación más que como un derecho, como una obligación de ciudadanos responsables. De esta forma se abre la posibilidad de ser multiplicadores de una forma solidaria de resolver las problemáticas comunes  y de ejercer derechos, de generar ciudadanía y espacios de convivencia.

A participar se aprende participando. Se aprende desde la familia para poder más adelante decidir a otros niveles.

Los Centros educativos, sin duda, deben ser un ámbito de aprendizaje de la participación: ¿dónde, cómo, quiénes participan? Enseñar a ser crítico, a decidir, a ejercer derechos, pero también a asumir responsabilidades. Por eso se destaca la importancia del aprendizaje de la participación a partir de la construcción de espacios reales de participación para todos los involucrados. Estos espacios se deben ir construyendo a muchos niveles: los/ las alumnos/as, pero también las familias en relación a los Centros educativos: ¿Qué espacios de participación tienen? ¿Y cuáles reclaman?

Es vital ir construyendo una cultura de participación que pasa por: el acceso de todos/as  a la información, brindar herramientas para procesar críticamente esa información y la construcción de espacios reales de participación a nivel social.

            Queremos construir una educación de y con el pueblo. Queremos que se construya desde cada uno de nosotros, desde nuestras expectativas y saberes. Es necesario asignarle a la educación una responsabilidad compartida y solidaria por parte de la comunidad, donde exista construcción social del conocimiento.  El saber no es una carrera; no debe ser una conquista que se viva individualmente en donde pasamos por encima de los otros por el simple hecho de que saber significa  “embolsar más”. Jerarquizar las formas solidarias de producción de conocimiento a los efectos de vencer y derrotar las corrientes que hoy nos hablan del individualismo, de la competitividad, del mercado, de la educación como “mercancía”.


Educación no formal

 

            Se hace necesario reconocer la existencia de otro ámbitos extra curriculares como potenciales generadores de conocimiento alternativo y que contribuyen a ofrecer a la comunidad espacios de aprendizaje permanente. En la mayoría de los casos generados por la propia comunidad.

            Teniendo en cuenta esta realidad es necesario impulsar una política de desarrollo global a nivel nacional y local que contemple la inserción de proyectos educativos no formales, en los que se reconozca, revalorice y acredite el aprendizaje a través del trabajo así como la trasmisión cultural de oficios y saberes.

  

 



[1] ) Stockfelt, Tornbjorn. “La pedagogía de la vida del trabajo”