EL CONSEJO DIRECTIVO CENTRAL DE LA UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA EN SESIÓN ORDINARIA DE FECHA 27 DE JUNIO DE 2006, ADOPTO LA SIGUIENTE RESOLUCIÓN:

 

12.

(Exp. 011000-001714-06) - Atento a la propuesta realizada por los Profs. Elsa Gatti y Carlos Acuña y por la Comisión Sectorial de Extensión y Actividades en el Medio, a los fundamentos que lucen en los distribuidos Nºs 311/06 y 356/06, a lo establecido por los arts. 2º y 6º de la Ordenanza de Títulos Docentes Honoríficos de 4.3.68 y a la res. Nº 27 del Consejo Directivo Central de fecha 13 de junio de 2006, otorgar el Título de Doctor Honoris Causa de la Universidad de la República al Maestro Miguel Soler Roca. (17 en 17)

 

 

 

Fundamentación del título

Doctor Honoris Causa de la Universidad de la República

al Maestro Miguel Soler Roca

 

Miguel Soler Roca es Maestro. Pertenece a esa estirpe de Maestros que forjaron la mejor historia de la educación uruguaya. Historia construida desde la reflexión colectiva y comprometida con los sueños y las desventuras de la gente, en especial la más humilde y desamparada, convencidos de que “la escuela es del pueblo, porque es la casa de los hijos del pueblo” (del Programa de Escuelas Rurales: 1949).

Historia que colocó al país en un sitial destacado a nivel continental y mundial; historia que se ha pretendido desconocer en los últimos años, a partir de los lineamientos impuestos a nuestra educación desde “El B.M. metido a educador” (Soler: 1997).

Miguel Soler es un referente de esa historia, a lo largo de más de medio siglo. Contribuyó a formar y dignificar al magisterio nacional, desde las distintas trincheras y escenarios en los que le ha tocado actuar, sin descanso, desde su temprana iniciación como maestro rural en 1943, hasta el día de hoy, como integrante de la Comisión Organizadora del Debate Educativo, a la que aporta su sabiduría decantada, su experiencia internacional, su capacidad de organización y su fuerza incontenible de trabajo. Sin pretender abarcar en su intregalidad esa vasta trayectoria, podemos señalar algunos hitos:

 

­ Como Maestro rural, participó en el histórico Congreso de Maestros Rurales de 1944-45, en el que se discutieron y delinearon los fundamentos de la Educación Rural del Uruguay, y se sentaron las bases  de la que sería Ley Nacional de Colonización de 1948, todavía vigente. Y en el Congreso de Maestros Rurales de Piriápolis (1949), en el que se aprobaron las bases del Programa de Escuelas Rurales, cuya redacción fue encomendada a una comisión de 12 miembros, entre ellos Soler.

Organizó y dirigió entre 1954 y 1961 el Primer Núcleo Escolar Experimental en La Mina (Cerro Largo), una experiencia pionera en “Educación Fundamental” (UNESCO) orientada al mejoramiento de la vida campesina a través de un programa que, partiendo de lo educativo irradia hacia la comunidad, incidiendo en su futuro social y económico a través del desarrollo de proyectos de trabajo, a los que se integraron estudiantes y profesionales universitarios, fundamentalmente del área Agraria y el área Salud.

El desmantelamiento de esta experiencia por una miope resolución oficial (objeto de una fortísima interpelación en el Parlamento), motivó la renuncia del Maestro Soler, a través de una extensa y documentada carta, que constituye una pieza central del ideario educativo que supo construir en lo técnico-pedagógico, y en lo ético-social, el magisterio nacional.

 

­ Como sindicalista fue  -en 1945- fundador y primer Secretario de la Federación Uruguaya del Magisterio, habiendo participado de todas sus luchas por la profesionalización y reconocimiento de la carrera docente. En su último Congreso de “Educación Rural” (Montevideo-Piriápolis: 2005) la F.U.M. lo tuvo como invitado especial que dictó la conferencia de apertura, y como partícipe activo en todas las deliberaciones, talleres y plenarias.

 

­ Como técnico de nivel internacional, Miguel Soler trabajó para la UNESCO desde 1961 hasta 1982 en que se jubila, cumpliendo funciones relevantes de asesoramiento y dirección en diversos países, sobre todo del Tercer Mundo, y en especial de A. Latina, entre los que cabe destacar:

- Como especialista en Educación Rural asesora al Ministerio de Asuntos Campesinos del gobierno de Bolivia (1961-64); y dirige, entre 1964 y 1969, el Centro Regional de Educación Fundamental para A. Latina en Pátzcuaro (México).

- Como especialista en Educación de Adultos actúa en la OREALC/UNESCO (Chile: 1969-73). Cuando triunfa la Revolución Sandinista en Nicaragua, se involucra en la Campaña Nacional de Alfabetización, siendo asesor y protagonista relevante de la misma.

- Entre 1974 y 1982 trabaja en la sede central de la UNESCO en París, primero como Director de la División de Alfabetización, Educación de Adultos y Desarrollo Rural; y luego como Sub-Director General Adjunto del Sector Educación.

- De 1984 a 1996 integra la Comisión Española de la UNESCO y a partir de 1999 la Comisión Catalana de Relaciones con la UNESCO, y su Grupo de Educación.

- Entre 1985 y 1991 asesora en varias oportunidades a la Secretaría del Ministerio de Educación de la Provincia de Córdoba (Argentina) en Educación Rural y de Adultos.

- En Uruguay fue invitado como Asesor por la Ministra de Educación y Cultura Dra. Adela Reta en los primeros años de la recuperación democrática, y actualmente asesora en temas de su especialidad al Director Nacional de Educación, Dr. Luis Yarzábal. En ambos casos lo hace en forma absolutamente honoraria.

 

­ Como investigador de la realidad educativa, es autor de una larga lista de publicaciones que son materiales obligados en los cursos de Formación Docente, entre las que destacamos:

-         Cinco años de Educación Rural en La Mina.  Montevideo: ICER, 1965

-         Uruguay: Análisis crítico de programas escolares de 1949, 1957 y 1979.  Barcelona: Imprenta juvenil – E.B.O., 1984

-         Educación: Problemas, Tendencias, Experiencias (c/ R. Faraone). XVII Cursos Internacionales de verano (1986) T.I. Montevideo: UdelaR, 1987.

-         Educación y vida rural en América Latina. Montevideo: FUM- ITEM, 1996

-         El Banco Mundial metido a educador. Montevideo: FHyCE- R.E.P, 1997

-         Reflexiones generales sobre la Educación y sus tensiones. Montevideo: AELAC- QuEduca, 2003

-         Réplica de un maestro agredido. Montevideo: Trilce, 2005

-         Es además colaborador permanente de numerosas revistas especializadas editadas en diferentes países (especialmente en Uruguay y en su Cataluña natal, donde ha vuelto a residir) muchas de ellas de circulación internacional.

 

­ Como luchador por los DDHH, podría decirse que toda su vida está dedicada a ello. Pero quizás convenga recordar que en el momento del golpe de Estado de Pinochet, Miguel Soler actúa en Chile como estrecho colaborador del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, cumpliendo allí, junto a su esposa,  una destacada y solidaria labor en defensa de los DDHH conculcados y de sus víctimas.

Tarea que continuó luego en su larga estancia en París, donde los refugiados uruguayos son testigos de su permanente y generosa solidaridad, y de su apoyo a las luchas de los compatriotas que, dentro del país, resisten a la dictadura.

Asesoró y revisó la sección de Educación no-universitaria del documento presentado en 1978 como denuncia a la UNESCO por OIP-FISE: Uruguay 1973-78: Notas sobre Educación, Ciencia, Cultura, Comunicación (editado en francés e inglés).

En 1987 fue el orador central en el Paraninfo de la Universidad, en el homenaje nacional al Maestro Julio Castro, en cuya figura se encarna a todos los docentes detenidos-desaparecidos.

El último libro de Miguel Soler: “Réplica de un maestro agredido”, está dedicado a restituir la verdad histórica acerca de la barbarie que padeció en ese período el Uruguay, y dentro de él los maestros comprometidos con la escuela del pueblo.

“Este es un libro indignado -dice el Maestro Soler- escrito por una persona indignada que describe, en lo esencial, la historia de un proceso de destrucción”. Organiza su réplica al “Testimonio de una nación agredida” (Comando General del Ejército: 1978) en dos grandes secciones:

“Educar en Uruguay:

-         de la construcción al derribo

-         de la resistencia a la esperanza”.

 

Esperanza que Soler cifra, sobre todo, en los jóvenes maestros. En 2003 terminaba sus “Reflexiones generales sobre la Educación y sus tensiones” con estas palabras:

“Deseo que los educadores mantengan y vigoricen sus fuerzas morales, sus sueños, su propósito de contribuir a la construcción de un Mundo diferente. De esta fibra los hay, abundantes, en todos los países. Los he conocido, los he admirado, los he llorado cuando han caído. Deseo que quieran y puedan seguir defendiendo con coraje su derecho a la discrepancia, a la resistencia, a la insumisión ante todas aquellas fuerzas que en el mundo actual quieren subordinar la condición humana  a los beneficios económicos, al mantenimiento de la marginalidad de las mayorías, al sometimiento irracional a las múltiples corrientes liberticidas. Y también deseo que la sociedad no los deje en la precariedad y en la soledad. Que no espere de ellos lo que ellos no pueden hacer, que les permita vivir y ayudar a vivir en la ilusión”.

 

Para ayudar a construir ese Mundo diferente desde lo que es su campo específico, la educación popular, ha vuelto -a los 84 años de edad-  al Uruguay, su patria de adopción, que lo acogió como niño inmigrante-pobre y en cuya escuela pública se formó el Maestro Soler. Y está dando su batalla por la construcción colectiva de ese sueño, desde la Comisión Organizadora del Debate Educativo (CODE), de la que es pilar fundamental. Desde allí parece proclamar a los jóvenes y los no tan jóvenes pero descreídos actores de la educación pública, lo que decía al cerrar su carta-renuncia en 1961: “No hemos alcanzado aún el triunfo, ni aceptamos sentirnos derrotados porque cada día somos más y sabemos mejor lo que queremos. La jornada ha sido intensa, pero llena de goces, que son nuestros para siempre. Y la fe en nuevas jornadas, luminosas y fecundas, no nos abandonará jamás”.

 

 

La Universidad de la República, al otorgarle el título Doctor Honoris Causa, no hace sino saldar la deuda que la sociedad uruguaya, y en especial los sectores vinculados directamente con la educación, mantienen desde hace 45 años con este “Maestro agredido”, y, a través suyo, la deuda que la Universidad tiene con la Escuela Uruguaya, Vareliana, que contribuyó a formar seres autónomos y críticos, y a definir una identidad nacional caracterizada por la vocación transformadora, la solidaridad y la justicia social.